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Platón

PLATÓNVIDAAristocles, apodado Platón por sus grandes espaldas. Nació en Atenas en el año 427 a. C. de familia aristocrática. Estaba emparentado con algunos gobernantes de su ciudad, es lógico que viera en el ejercicio de la política su propio ideal de vida. Recibió una educación esmeradísima. Estudió matemáticas y música y cultivó la poesía.A los 20 años conoce a Sócrates con el que permanece hasta su muerte, al final, ya más como amigo que como discípulo.En su juventud pensó dedicarse activamente a la política, pero la dictadura de los Treinta Tiranos, la convivencia con Sócrates y su injusta condensa a muerte cambiaron el rumbo de su vida.Después de la muerte de Sócrates, parece que Platón viajó a Megara, Cirene, Italia y Egipto. Lo cierto es que estuvo en Sicilia cuando contaba con cuarenta años, invitado en la corte de Siracusa por el tirano Dionisio I. Persona con decidida vocación política, viajó dos veces a Sicilia durante los reinados de Dionisio I y Dionisio II, con un intervalo de 20 años. Fue con la intención de implantar el modelo teórico de sociedad y el sistema político que había ideado. Ninguna de las dos veces vio cumplido su propósito.En el año 388 funda la Academia, centro educativo en el que se practicaba el conocimiento de la aritmética, geometría, astronomía, música y filosofía, con el fin de producir políticos y gobernantes justos. Aunque Platón trataba de formar políticos y gobernantes, su método combinaba el pragmatismo con el amor desinteresado a la ciencia. La obra escrita de Platón se conserva casi completa. Es, con la aristotélica, la cima de la filosofía y de toda la cultura griega, y posee una insuperable calidad literaria. Platón escogió como género literario para expresar su pensamiento el diálogo, quizá por afinidad con su propio método dialéctico, y porque toda la enseñanza de Sócrates fue dialogada. De hecho, Sócrates es el principal interlocutor de los treinta diálogos platónicos.Murió el año 347.OBRASPodemos clasificarlas en cuatro periodos en atención a su relación con Sócrates y a la evolución de su pensamiento.A. PERIODO SOCRATICOApología de Sócrates, en defensa de este tras su condena.Critón, acerca de la importancia de la obediencia a las leyes.Laques, sobre la valentía.Lisis, sobre la amistad.B. PERIODO DE TRANSICIONGorgias, sobre el político.Menón, sobre la enseñanza de la virtud.Crátilo, sobre el lenguaje. En estas obras aparecen sus primeras alusiones a la teoría de las ideas.C. PERIODO DE MADUREZ, o SISTEMATICOSBanquete, en el que diserta sobre el amor y la belleza.Fedón, sobre la inmortalidad del alma.República, sobre la organización del estado.Fedro, de la belleza y naturaleza del alma. Expone definitivamente su teoría de las ideas. D. PERIODO DE VEJEZTeeteto, sobre el verdadero conocimiento.Parménides, exposición crítica de la teoría de las ideas.Político, sobre el gobernante filósofo.Timeo, sobre la ciencia natural y el origen del mundo.Las Leyes, en la que precisa su teoría política anterior.Estos son los diálogos más representativos de los 36 que nos han llegado hasta nosotros.CONTEXTO HISTORICO Y FILOSOFICO.En el año 429, fecha en la que nace Platón, Atenas está en su máximo esplendor. Rechazado el peligro persa (guerras Médicas, Maratón, Salamina, Platea, entre los años 490 y 479) Grecia afirma su superioridad militar y Atenas promueve la Liga Délica. Esto supuso una especie de imperio ateniense durante algunos años.Atenas conoce sus años de máximo esplendor bajo Pericles (499-429), se consolida la democracia, se incrementa su comercio y las artes y las letras conocen su mayor apogeo.La democracia ateniense, modelo para otras posteriores, se restringe a los ciudadanos libres, quedando excluidos de ella los esclavos y los bárbaros.En esta época aparecen las grandes figuras de la filosofía: Sócrates, Platón y Aristóteles. Entre el año 431 y 404 a. C. estallan las guerras entre Esparta y Atenas. Derrotada esta última, comienza el retroceso de su hegemoníaEn los últimos años de la vida de Platón las rivalidades entre Esparta, Atenas y Tebas provocan la intervención de Filipo II de Macedonia en la política griega. En el año 388, 9 años después de la muerte de Platón, Atenas es derrotada en Queronea, perdiendo con ello su independencia.PROBLEMATICA FILOSOFICALa problemática filosófica de la época gira en torno a la consideración racional de cuál es el principio de la realidad, temática que había comenzado con los presocráticos (filósofos anteriores a Sócrates). Se discutía si el principio primero de la realidad, aquello de lo que deriva todo, era uno o múltiple, abstracto o material, divino o natural, sujeto a cambios o estable.Platón vino a responder a esta polémica estableciendo que existe un mundo de las ideas (único, inmóvil, divino) que es el principio ontológico del mundo de las cosas (variable, múltiple, sujeto a cambios). Entre estos dos mundos Platón establece un abismo.El segundo problema es el de la validez de las leyes en una sociedad muy minada por las guerras y corrompida éticamente.La sofística degenera en dos doctrinas contrapuestas sobre las leyes: a) El derecho natural del más fuerte, del que es un claro exponente el personaje de la República, Trasimaco.b) El derecho natural del débil. Lo curioso es que ambas concepciones de la justicia derivan del relativismo ético desarrollado por los grandes sofistas Protágoras y Gorgias, a los que Platón dedica sendos diálogos. La respuesta platónica se encuentra en la República de una manera ampliamente desarrollada, negando el acierto de toda postura relativista.SU FILOSOFIAI. LA POLITICA1. Origen de la sociedad. “La sociedad civil es de origen natural y es perfecta”Conviene tener en cuenta, en todo caso, lo que significaba la vida de la ciudad en Grecia y el concepto de polis, para no confundir en ningún momento con el concepto de estado moderno.De origen naturalLa sociedad brota necesariamente de la misma condición de la naturaleza humana. Para vivir humanamente y conseguir la perfección humana y espiritual, el hombre necesita la ayuda y cooperación de sus semejantes.El hombre necesita muchas cosas que por sí solo no puede conseguir. No es un ser autosuficiente; es un ser social por naturaleza. Además, hemos de tener en cuenta que cuando el nombre nace ya pertenece a la sociedad. Podemos decir que es un ser necesariamente social ya por nacimiento.Es perfectaEs una sociedad perfecta porque proporciona a sus miembros los medios necesarios para alcanzar la plenitud humana y espiritual.Podemos entenderlo mediante una comparación: la familia es una sociedad que no es perfecta, porque es necesario salir de la familia. La familia no da al hombre todo lo que necesita. Por ejemplo, el hombre ha de salir de la familia para perfeccionarse en el campo de la cultura. La sociedad conyugal no es natural en el sentido platónico porque el hombre no nace casado y no tiene necesariamente que casarse.No es perfecta en origen, es en ella donde se alcanza la perfección.2.- Organización de la sociedad“La sociedad está dividida en tres clases sociales que derivan de las diversas necesidades humanas y que son reflejo de los tres elementos que constituyen al hombre desde el punto de vista psicológico”Si el hombre es su alma, la filosofía política de Platón, igual que la ética, derivará de su concepción del alma. Por esa razón, el mito del carro alado nos ilustra ahora globalmente el pensamiento platónico:MitoPsicologíaÉticaPolíticaCaballo negroPasionesTemplanzaPuebloCaballo blancoCarácterFortalezaGuerrerosAurigaRazónPrudenciaFilósofosCarro aladoAlmaJusticiaCiudadEn la sociedad aparecen tres necesidades fundamentales que dan origen a las 3 clases sociales: + Las necesidades materiales: alojamiento, alimento, vestido que dan origen a la clase de los productores. + Las necesidades defensivas frente al ataque de otros pueblos dan origen a la clase de los guardianes. + Las necesidades de gobierno que dan origen a la clase de los gobernantes.Por otro lado, la sociedad es reflejo del hombre mismo. Las 3 clases sociales se corresponden a los 3 elementos que constituyen al hombre desde el punto de vista psicológico. En La República explica Platón que la polis o ciudad ideal debe construirse a imagen del hombre. Ello significa que a cada una de las partes del alma corresponderá una clase de ciudadanos:a) al elemento concupiscible (tendencia que el hombre tiene al bien sensible, por ejemplo, a alimentarse) corresponde a la clase inferior, los productores. Esta clase es la más numerosa y está compuesta por los que se dedican a los oficios materiales. Pueden tener bienes materiales, mujer, hijos, familia y hogar propios.Aquellos en los que predomine la parte concupiscible se encargarán de producir los bienes materiales necesarios para la sociedad, dedicándose al comercio, la industria, la artesanía y la agricultura. Como han de producir pensando en el bien común, han de poseer la virtud de la templanza. La clase productora está sometida a las dos clases superiores, a las que tiene que sostener, y recibe de ellas, a cambio, dirección, educación y defensa.b) al elemento fogoso o colérico (tendencia a alcanzar lo útil o beneficioso para el individuo o para la especie y que sólo es asequible superando alguna dificultad) corresponde la clase de los guardianes. Su misión es velar por la seguridad de la ciudad y su principal virtud es el valor. Hay que darles una educación especial puesto que los mejores de ellos están destinados a ejercer después las funciones de gobierno. Por este motivo han de ser también un poco filósofos.Los ciudadanos en los que predomine la parte irascible del alma serán guerreros, y vivirán especialmente la virtud de la fortaleza. Su función propia será defender el Estado y el orden social y político contra los enemigos de dentro y de fuera. Platón los llama guardianes.c) al elemento racional corresponde la clase de los gobernantes. Su misión consiste en legislar y velar por el cumplimiento de las leyes, organizar la educación y administrar la ciudad. Han de ser prudentes y sabios. Por este motivo han de ser filósofos.Los ciudadanos en los que predomine el alma racional deberán cultivar la filosofía y ocuparse del gobierno. Esa función incluye la responsabilidad de promulgar leyes y de educar a todos los ciudadanos. Su virtud propia es la prudencia, y parte de esa prudencia consistirá en ejercer la autoridad de un modo enérgico, con el fin de que en la polis reine la justicia.Los guardianes y los gobernantes se rigen por unas normas de tipo “comunista”: no han de tener bienes propios ni casa propia, vivirán de un sueldo que les da la sociedad, no podrán acumular riquezas ni hacer negocios. No tienen mujeres propias, siendo estas comunes para todos. Los hijos serán entregados a la sociedad de modo que no conocerán a sus padres.El objeto de estas normas es desligarlos e independizarlos de todo lo que pueda suponer un estorbo para el servicio a la sociedad. También en la vida de la polis la virtud capital es la justicia, entendida como armonía de los ciudadanos entre sí y con el Estado, y de las diferentes clases entre sí. Esto se logra cuando cada clase cumple su misión sin pensar en su bien particular, buscando el bien de toda la sociedad. En concreto, para que las dos clases superiores carezcan de ambiciones personales y orienten todas sus energías al interés del Estado, Platón piensa que no deben poseer propiedad privada ni familia propia. Los gobernantes y los guardianes se atendrán, por tanto, a un régimen de comunidad de hijos, mujeres y bienes.La educación será semejante para hombres y mujeres, y se seleccionará a los ciudadanos según sus aptitudes. Los que sólo admitan una formación elemental integrarán la clase productora, y los que sean capaces de la máxima preparación ingresarán en la clase de los filósofos gobernantes, Hay en esta concepción de la polis una subordinación del individuo a la sociedad que hoy calificaríamos de inhumana, y que probablemente sea la reacción frente a las formas de perversión social y política que Platón conoció de cerca desde su juventud.La República platónica, como todo diseño de un orden social perfecto, es utópica, pues cierta imperfección pertenece a la esencia de lo humano. Sin embargo, al margen de los elementos utópicos, su idea orgánica de la sociedad, integrada por clases con sus respectivas funciones propias, inspirará la organización estamental de la Europa medieval y moderna.3.- El bien comúnCada una de las clases, cada uno de los individuos está al servicio del bien común. El bien particular, los intereses particulares (también los lícitos y honestos), las necesidades personales, etc., están subordinadas al bien del estado de forma absoluta.Esto lleva a Platón a defender una postura que puede calificarse de totalitarista: el hombre es un instrumento que ante todo y por encima de todo ha de cumplir su función en beneficio de la sociedad. Si algo es bueno para la sociedad el hombre ha de realizarlo. Con este concepto exagerado de estado, los bienes particulares de los individuos quedan sacrificados. Un ejemplo concreto son las normas que rigen la vida de los guardianes y los gobernantes. Llega a afirmar que los niños débiles han de ser eliminados porque no van a poder servir bien a la sociedad.El hombre se convierte en un medio para que la sociedad funcione: este es el fin. Hemos de decir que realmente la sociedad es un medio para que el hombre alcance su fin, su perfección humana y espiritual.Pero Platón carece del concepto " dignidad humana " que aparecerá con el cristianismo. El hombre no es un instrumento: tiene dignidad propia. No es un medio, es un fin en sí mismo. No es lícito impedir que el hombre tenga, disfrute de cosas que le corresponden por su propia dignidad humana: por ejemplo, el derecho a casarse y a tener una familia. El estado siempre ha de respetar lo que ahora llamamos " derechos humanos " que nunca pueden ser conculcados. La clave consiste en que para Platón, en la medida en que cada hombre busque el bien común será imposible, que se vea privado de su propio respeto.4.- La justicia“La justicia es el equilibrio entre las diversas clases sociales. La virtud del conjunto, o la perfecta armonía de las partes”En un estado perfecto han de existir las cuatro virtudes cardinales: prudencia, fortaleza, templanza y justicia.La prudencia la han de tener especialmente los gobernantes, la fortaleza los guardianes y la templanza los productores. Pero por encima de todas ellas debe existir una virtud general, que las comprende a todas. Esta es la virtud de la justicia. La justicia ha de procurar que cada clase se mantenga dentro de sus límites, ejerciendo sus funciones con corrección sin intervenir en las de los demás. También ha de regular las relaciones entre los individuos y entre estos y el estado. Un estado justo, nunca puede atentar contra sus ciudadanos.Dice Platón que la sociedad, como todo organismo, marcha correctamente cuando cada elemento particular funciona bien y está al servicio del todo dejando en segundo lugar sus intereses particulares. La justicia es, por tanto, el equilibrio entre las distintas clases sociales. Cuando con la justicia se consigue este orden entre las partes de modo que cada una cumpla su función en beneficio del todo, en la sociedad entonces se hace posible la felicidad de todos, que es el fin de la sociedad. 5.- Las formas de gobierno“Las formas de gobierno son cinco ( monarquía aristocracia, timocracia, oligarquía, democracia, tiranía) y se suceden según un proceso cíclico.”El gobierno ideal es, para Platón, la monarquía ejercida por un rey-filósofo.Un peligro constante de la monarquía es la ambición política de los guardianes, que pueden usar su fuerza militar para hacerse con honores y puestos de gobierno. Ese abuso se denomina oligarquía, y todavía puede degenerar en timocracia o gobierno de los ricos si los guerreros, no conformándose con el poder, se hacen también con las riquezas. Pero como los ricos son pocos y los pobres muchos, lo normal es que éstos se subleven e instauren la democracia. En democracia todos participan en el gobierno, pero cada uno busca su provecho y la política se convierte en lucha de todos contra todos. Por eso la democracia suele llevar a la sociedad al caos, dice Platón, y abre la puerta a la tiranía o gobierno del más fuerte, que, por supuesto, sólo busca su bien particular. Piensa Platón que esta evolución de las formas de gobierno es cíclica. Así, después de la tiranía, siempre insoportable para los ciudadanos, sobreviene de nuevo la monarquía, pues el pueblo entrega el gobierno a la persona más justa y más sabia.Platón no estaba a favor ni de la dictadura ni de la democracia, sino que juzgaba mejor una u otra forma de gobierno según quien se encontrara al mando. El orden de calidad que él les da es para el caso del gobernante bueno, si es al contrario también entonces invierte la escala. En todo caso hay que tener en cuenta que Platón había vivido prácticamente toda su vida en un sistema democrático bastante corrupto.Las formas de gobierno o sistemas políticos que describe Platón en su obra REPUBLICA son las siguientes:a) la MONARQUIA O ARISTOCRACIA. Es la forma más perfecta de gobierno. El mando ejercido por uno o varios hombres eminentes, los mejores desde el punto de vista moral e intelectual. Rigen la ciudad conforme a la prudencia y con justicia. Es el gobierno de los filósofos.b) la TIMOCRACIA. Por degeneración del anterior aparece el gobierno de los más fuertes, de los guardianes que se apoderan de las riquezas y sustituyen a los anteriores en el gobierno de la ciudad. Este régimen no es el peor. Hay que tener en cuenta que los guardianes son un poco filósofos. c) la OLIGARQUIA. Es una degeneración de la timocracia. La ambición de riquezas por parte de algunos hace que estas vayan quedando paulatinamente en manos de unos pocos (oligarcas) que dominan por el terror a una gran multitud de pobres. Es el gobierno de los productores que han llegado a hacerse más ricos y poderosos. La gran masa de gente pobre espera el momento para echarlos del poder.d) la DEMOCRACIA. Exterminados los oligarcas, el pueblo se apodera del gobierno. Impera entonces una libertad entendida como " hacer cada uno lo que le da la gana " Los cargos por elección popular recaen en manos de los menos dignos y preparados. Junto con la tiranía es la peor forma de gobierno; en el no reina la justicia ni el orden.e) la TIRANIA. En el desorden democrático acaba imponiéndose el más audaz y violento, que se erige en tirano y acaba suprimiendo la libertad. Es el reino de la más completa injusticia puesto que el tirano, hombre inmoral, domina la sociedad guiado por las más bajas pasiones. Es la forma más degradada de gobierno.En un momento dado, la sociedad reacciona y vuelven al gobierno las personas rectas y justas, se constituye de nuevo la monarquía o la aristocracia. Las cinco formas de gobierno constituyen por tanto un proceso cíclico.En su última obra, LAS LEYES, Platón atenúa su idealismo y se atiene más a la realidad. Destacan tres cambios fundamentales:a) El estado no ha de estar al capricho del soberano, aunque este sea un filósofo sino que este ha de gobernar de acuerdo a una ley que está por encima de él. b) Propone una forma de gobierno mixta entre la monarquía y la democracia. El poder lo ejercen " 37 guardianes de la ley" elegidos por voto popular y universal.c) Desaparece el comunismo de mujeres, siendo obligatorio el casarse.II. LA EDUCACION La educación tiene para Platón una importancia de primer orden, pues de ella depende que se alcance el ideal de la comunidad social.La educación no consiste en una simple enseñanza de la virtud, la cual no se adquiere por simple conocimiento. La virtud hay que practicarla y el educador ha de procurar que el educando así lo haga. Este ejercicio de la virtud consistirá en disciplinar (controlar) sus tendencias inferiores (apetito irascible y concupiscible) de modo que estas queden sometidas a la razón. Así conseguiremos el equilibrio personal o psicológico.En cuanto a la educación intelectual Platón dice que al nacer todas las almas traen innatas todas las ideas. Es preciso despertarlas por medio de la reminiscencia (recuerdo) para que las vuelvan a tener presentes.El fin de la educación es dar al cuerpo y al alma toda la perfección y toda la belleza posible. Esto se adquiere por medio de la danza (para el cuerpo) y de la poesía y de las matemáticas.Para quienes van a ser gobernantes es muy importante que practiquen la filosofía (Dialéctica) que es la actividad humana que proporciona las ideas para dirigir la sociedad correctamente.Platón está convencido de que una educación correcta puede eliminar los obstáculos que impiden al hombre disfrutar de la contemplación de la Belleza, por ello hay que mostrar a los niños las cosas bellas, pues son éstas las más capaces para despertar el amor en ellos.Solo se logrará una sociedad justa y bella si disponemos de una clase dirigente educada en la idea de bien. Esto supone que la tarea de los gobernantes ha de ser principalmente educadora mediante el convencimiento o la persuasión, las leyes y, en último extremo, la fuerza de los castigos. No podemos permitir que los gobernantes sean individuos privados de razón, como líneas irracionales, pues éstas no conducen a ningún término.Decía Heráclito " hay un mundo uno y común para el hombre despierto; pero muchos para el hombre dormido" III. LA ETICA“La felicidad consiste en la contemplación del bien”Desde Platón entendemos por «ética» la reflexión sobre la conducta humana orientada a resolver tres problemas: cómo llevar las riendas de la propia conducta superando nuestra constitutiva animalidad; cómo integrar los intereses individuales en un proyecto común que haga posible la convivencia social; y cómo alcanzar la felicidad.Hemos visto que el mito del carro alado es una alegoría del alma humana: la nobleza de su ánimo está simbolizada en el caballo blanco; el corcel negro representa la pasión irracional; el auriga es la razón que controla y acompasa las dos fuerzas antagónicas. La ética platónica se deriva de este análisis del alma humana. A cada una de sus partes o facultades le corresponde una virtud propia, una cualidad que confiere su funcionamiento perfecto.Al alma concupiscible (el caballo negro) le corresponde la moderación inteligente (la templanza, sofrosyne), y es el auriga quien debe atemperar su fogosidad. Al alma irascible (el caballo blanco), sede de la nobleza de carácter, le corresponde la capacidad de sacrificio, la fortaleza de ánimo (andría). La parte racional (el auriga) ha de poseer inteligencia práctica (prudencia, frónesis). Hay una cuarta virtud, la más importante, que deriva de la suma integrada de las tres anteriores y expresa la armonía perfecta del alma: la justicia (dikaiosyne). Además de esta original concepción de la justicia. Platón acepta también la más común: la voluntad de dar a cada uno lo suyo, de respetar los derechos ajenos y las leyes.Todos los hombres aspiran a ser felices. ¿Qué es la felicidad?Para Platón la felicidad consistirá en la contemplación del Sumo Bien, del Bien supremo. Esta contemplación será directa después de la muerte; ahora se consigue en parte por medio de la " reminiscencia " y de la dialéctica (filosofía) auxiliada por una vida virtuosa.En definitiva, la felicidad se alcanza en esta tierra mediante la práctica de la virtud y el cultivo de la filosofía.a) mediante el cultivo de la filosofía.Mediante el cultivo de la filosofía, el hombre alcanza un cierto conocimiento del Bien supremo (la Idea de Bien). Quien conoce el Bien supremo nunca hace el mal, porque "nadie hace el mal a sabiendas". Esta frase de Platón hay que traducirla porque nadie hace el mal en cuanto mal; puede que busque el bien y se haya equivocado o que pretenda alcanzar cierto bien que está como mezclado con ese mal.Para Platón el mal procede de la ignorancia. Por tanto, la virtud más importante también en el orden ético es la sabiduría. Al ser esta una virtud intelectual, podemos calificar a la ética platónica de intelectualista.b) mediante la práctica de la virtud.El hombre que consigue practicar la virtud alcanza un orden, un equilibrio interior que produce una paz y tranquilidad que nadie ni nada pueden arrebatar.Las virtudes que componen la vida ética han de estar en equilibrio. Una persona excesivamente prudente nunca corregirá un defecto de otra persona (fortaleza) porque nunca le parece que ese es el momento más oportuno. La virtud que establece el equilibrio entre las diversas virtudes es la justicia.Al estudiar el estado hemos visto que la justicia es la virtud principal pues ordena a las partes (clases sociales) en beneficio del todo (la sociedad), produciendo lo que podemos llamar el equilibrio político (que cada uno realice sus propios asuntos).También hemos visto que en el hombre hay tres elementos desde el punto de vista psicológico: elemento irascible, concupiscible y racional. Aquí la justicia introduce el orden entre los tres elementos (que cada uno cumpla su función estando todos ordenados por el elemento racional) produciendo lo que podemos llamar el equilibrio psicológico.También en el orden ético hay varias virtudes: + La prudencia que regula o dirige el elemento racional. + La fortaleza que modera el apetito irascible. + La templanza que modera el apetito concupiscible. La JUSTICIA regula cada una de estas virtudes de modo que cada una cumpla su función. Así se produce el equilibrio ético.En el plano psicológico y ético la virtud y la justicia consistirán en que cada elemento actúe cuando conviene al bien del todo.En el plano social la justicia consistirá en que cada uno cumpla su función y a cada uno se le dé lo que le corresponda, "dar desigual a los desiguales”.La ética personal y la social corren paralelas. Quien es capaz de ordenar con justicia sus pasiones será capaz de vivir la justicia en la sociedad.c) la virtud purifica al hombre.Platón no considera al alma como perteneciente a este mundo.El alma vivía en el mundo de las ideas. Por una caída (que no explica como fue) el alma está ahora en el cuerpo.Mediante el dominio de las pasiones el hombre se va purificando, va desprendiendo el alma del cuerpo para irla preparando para el retorno al estado feliz primitivo de contemplación de las realidades eternas en el mundo de las ideas.También la virtud intelectual (sabiduría) por el acercamiento a la verdad, a la Idea suprema de verdad (que coincide con la de Bien) va preparando al alma para ese retorno al mundo de las ideas. Evidentemente Platón cree en la inmortalidad del alma.En resumen, toda ética es una propuesta sobre virtudes, y todas las virtudes se pueden reducir a las cuatro platónicas, que han sido denominadas cardinales porque sobre ellas gira toda la vida moral: la determinación práctica del bien, su realización en sociedad, la firmeza para defenderlo o conquistarlo y la moderación para no confundirlo con el placer. La virtud tiene en Platón tres sentidos complementarios: sabiduría, purificación y armonía— Siguiendo la intelectualidad ética de Sócrates, Platón afirma que sólo puede ser virtuoso el que es sabio, el que conoce el bien. Nadie hace el mal a sabiendas, sino por ignorancia o error, pues todos queremos lo mejor para nosotros mismos.— Las malas tendencias que anidan en el cuerpo humano deben ser contrarrestadas por el esfuerzo del autodominio. Ser virtuoso es, en este sentido, ser capaz de controlarse, de no dejarse arrastrar por el cuerpo.— El ejercicio de las cuatro virtudes señaladas produce en la vida humana la integración armónica de las tendencias antagónicas, y esa armonía o ajustamiento entre las diversas partes del alma es la virtud de la justicia.IV. COSMOLOGÍA (Del caos al cosmos)“Los cuatro elementos que existen en el universo son: las Ideas subsistentes, el Demiurgo, la materia y el espacio.”La cosmología de Platón se encuentra en el dialogo el TIMEO.Platón sostiene una interpretación cíclica del universo: a un universo sucedería otro.No existe una creación " ex nihilo " (de la nada) sino una ordenación de elementos que existen desde siempre y para siempre.Puesto que el mundo sensible está en perpetuo cambio y nada en él puede ser definido, Platón piensa que la Física o Cosmología no es propiamente una ciencia sino una narración verosímil llena de conjeturas, suposiciones y mitos.Platón sabía que el mundo físico está, como dijo 'Heráclito, en perpetuo devenir. Ese fluir universal debería hacer imposible nuestro conocimiento científico de la realidad, pues la ciencia aspira a definir sus objetos, y la definición sólo es posible sobre aspectos invariables. ¿Cómo es que conseguimos, a pesar de lo dicho, elaborar definiciones verdaderas? La respuesta platónica va a ser genial, y se apoya en una evidencia empírica: el hecho de que todos los seres materiales, por debajo de sus cambios y diferencias, presentan una configuración específica que hace que una ardilla, una rosa o un gato sean siempre gato, rosa o ardilla, sin posibilidad de ser confundidos entre sí o con otras especies. Platón explicará este hecho por la existencia de un molde inmaterial o idea (del griego eidos: forma) que es causa de los miles o millones de individuos en los que puede materializarse sin confundirse con ellos. Según esto, un animal puede envejecer y morir, pero su idea, su causa formal, el modelo inteligible del cual procede, puede ser eterno e inmutable. De hecho, Platón piensa que lo eterno no es el arjé presocrático sino las ideas inmateriales a cuya imagen está hecho el mundo físico.Todo el pensamiento occidental va a quedar marcado por esta distinción, que supera definitivamente la antítesis entre Heráclito y Parménides. Revisiones de la teoría de las ideasPlatón revisó continuamente su teoría de las ideas. En un principio pensó que cada idea era distinta de todas las demás, sin relación mutua. Más tarde sostuvo que las ideas, como lo están nuestros conceptos y la misma realidad, han de estar relacionadas y jerarquizadas entre sí, formando una especie de pirámide en cuya cúspide se encuentra la idea suprema, el Bien, la causa del ser y de la inteligibilidad de todas las demás. Así, todas las ideas participan del Bien, y el Bien las sostiene sin depender de ellas. Platón pensó que el Bien era la idea suprema porque todas las cosas, por el hecho de ser, son buenas. En alguna ocasión también afirmó que la idea suprema era la Unidad y la Belleza. ¿Cuántas ideas existen? Platón responde que existen tantas ideas como realidades distintas hay en el mundo sensible, puesto que éste está hecho a semejanza de las ideas. ¿Y existen ideas de nuestras ideas abstractas? ¿Existen ideas de los números, del concepto de justicia, etc.? Platón admitió que sí, puesto que pensamos constantemente en estas realidades.Aunque Platón revisó constantemente su teoría, no consiguió solucionar los puntos débiles puestos de manifiesto por Aristóteles. Tales problemas tienen como núcleo común la relación entre lo sensible y lo inteligible; trasladados al ámbito del hombre, dicha relación es la del alma con el cuerpo, que Platón explicará en términos de oposición, agravando el problema.Para explicar la realidad Platón se basa en cuatro elementos o entidades reales.a) LAS IDEAS SUBSISTENTES. Son entidades reales que existen desde siempre y nunca cambian. Son inmutables, eternas, perfectas e inmateriales. Estas ideas son modelo o arquetipo de todo lo que existe. Las Ideas no son entes de razón, conceptos (ideas tal y como lo entendemos nosotros) sino verdaderas realidades. Estas Ideas son causas de las cosas. Están presentes en las cosas haciendo que sean lo que son.Las Ideas para Platón son múltiples: hay Ideas de valores morales, estéticos, de todo lo sensible y hasta de las cosas artificiales.Hay Ideas de todo lo que existe y entre ellas hay un orden jerárquico. La Idea suprema es la Idea del Bien, principio incondicionado de todo, fuente de verdad y ser de las demás Ideas. Las demás Ideas serán más o menos importantes según estén más o menos cerca de la Idea de Bien.¿Por qué llega Platón a la necesidad de la existencia de estas Ideas? Dice Platón que todas las cosas en este mundo tienen un más y un menos. Hay cosas más o menos buenas, etc. Hay una jerarquía. El nivel máximo de esta jerarquía, en donde esa propiedad se da de manera perfecta, es la Idea subsistente.Añade además otro argumento. “Si una joven es bella lo es porque existe algo bello por lo cual son bellas todas las cosas que lo son " (Hipías Menor). Aquello que causa la belleza en todo lo bello ha de ser máximamente bello. Esto es la Idea de Belleza.b) EL DEMIURGO. Por debajo de las Ideas, existe un ser divino, el Demiurgo.El Demiurgo no es el Dios supremo tal como lo entendemos nosotros. Es un ser personal, inteligente, eterno e inmaterial. Es feliz porque vive contemplando las Ideas. Es inferior a las Ideas pero superior a los dioses (dioses entendidos en el sentido griego).El Demiurgo es el " creador " del universo, es el principio activo del universo. Tomando como modelo las Ideas subsistentes, va organizando (modelando) la materia que existía desde siempre pero de forma caótica. Así aparecen los diversos seres.Esta teoría permite a Platón explicar la existencia de un mundo en el que existen la perfección y la imperfección. Aquello que hay de perfecto proviene de que las cosas están hechas siguiendo el modelo de las Ideas; las imperfecciones provienen de la imperfección de su " creador ", el Demiurgo, que es un ser menos perfecto que las Ideas.c) LA MATERIA. Es algo que existe desde siempre, compuesta por los diversos elementos (aire, agua, fuego, tierra) pero en estado caótico. Le podemos llamar materia fundamental. El Demiurgo va ordenando esta masa informe de acuerdo con las Ideas, constituyendo así los diversos seres.d) EL ESPACIO. Podemos interpretarlo a la manera de un gran recipiente, como una gran cavidad ilimitada, en la cual introduce el Demiurgo todos los seres conforme los va modelando. Así el espacio tendrá como misión principal el separar, dispersar y distinguir unas de otras las realidades del mundo sensible. V LA METAFISICA.“El mundo sensible (visible) y el inteligible que están separados se relacionan por la imitación o la participación”.En la Metafísica de Platón las realidades quedan divididas en dos mundos. + Mundo inteligible. Es el mundo de los modelos o arquetipos, el mundo de las Ideas. Es un mundo eterno, supracelestial, superior en donde se encuentran los modelos perfectos. Este mundo se percibe por la inteligencia. + Mundo sensible. Es el mundo que captamos por los sentidos. Allí viven los seres creados, que son seres móviles o sujetos a cambios, corrupción, mutación. A este mundo se accede por los sentidos.La relación entre el mundo de las Ideas y el mundo sensible la explica Platón utilizando dos conceptos: imitación y participación.IMITACION. Cada una de las cosas sensibles es imitación de la Idea correspondiente. La imitación, la copia, no es tan perfecta como la Idea original. En definitiva, el mundo sensible es un mal reflejo del mundo ideal.PARTICIPACION. Todas las cosas tienen esencia (lo que una cosa es). Esta esencia se encuentra de forma perfecta y plena en el mundo de las ideas. Los seres terrenos participan de esa esencia perfecta (la Idea) que es la que hace que una cosa sea lo que es. Pero esa participación nunca es perfecta. Los seres de este mundo son un reflejo imperfecto de las Ideas.Algo será bello porque participa (toma parte) de la Idea de belleza que está en el Mundo de las Ideas.VI TEORIA DEL CONOCIMIENTO.Platón heredó de Sócrates la convicción de que es posible el conocimiento objetivo y universalmente válido, y se propuso demostrarlo racionalmente.Conocer es recordarEl escepticismo sofista planteaba una aporía contra el conocimiento: no se puede conocer aquello que todavía no se conoce, porque si nos encontramos con ello no lo reconoceríamos. Por otra parte, gracias a los sentidos podemos hablar de cosas iguales, cuadradas o circulares, pero si las examinamos de cerca descubrimos que nunca se ajustan de un modo exacto a lo que en nuestra mente concebimos como igualdad, circular o cuadrado. Si existe un desnivel entre los datos de la experiencia y nuestros conceptos mentales, ¿de dónde procede la perfección de éstos?Para superar tales dificultades Platón defenderá que todo conocimiento es recuerdo de algo que siempre ha estado en el alma. Además, ¿cómo podríamos conocer las ideas si no pertenecen a este mundo? Todo se explica si admitimos que conocer es recordar (anamnesis). El alma conoció las ideas antes de encarnarse; luego, a raíz de su castigo, se olvidó de ellas; pero como el mundo sensible es una copia del mundo de las ideas, sirve de ocasión para que, poco a poco y con esfuerzo, en el alma se produzca la reminiscencia de lo ya conocido. Como ya hemos dicho, si en la realidad no existe el círculo perfecto ni la justicia perfecta, pero nuestra mente posee ambos conceptos, sólo cabe que los haya encontrado dentro de sí misma.El conocimiento es la actividad que debe realizar todo aquel que quiera optimizar su vida, que quiera llevar una vida más perfecta, más plena. Para Platón el conocimiento no es algo que se logra saliendo fuera de sí. Dice Platón que la verdad está dentro de uno mismo. ¿Cómo se explica esto? Para ello necesitamos saber cómo es el hombre y el alma humana para Platón.I. El hombre. Todas las cosas están compuestas de un elemento material y otro " espiritual ", una cierta " alma”. Esto se ve de forma muy clara en el hombre. Se puede decir que la verdadera esencia del hombre es su alma. El hombre sería un alma encerrada en un cuerpo, del que ha de intentar librarse por medio de la virtud, y del conocimiento. Las almas existen desde siempre, son eternas; alguna vez estuvieron en el mundo de las ideas contemplando lo que verdaderamente es, la auténtica esencia de las cosas en su perfección. Pero hubo una caída y ahora tiene que vivir en el mundo de lo sensible y encerrada en un cuerpo. El hombre para conocer la verdad, lo que tiene que hacer es recordar lo que ya vio las Ideas cuando vivía en el Mundo de las Ideas. Esta es la teoría de la reminiscencia.El alma al unirse al cuerpo no pierde esas ideas. Esos conocimientos anteriores quedan obscurecidos pero el alma los conserva y sólo queda volver a recuperarlos por medio del recuerdo.El alma para Platón no es, por tanto, una tábula rasa como será para Aristóteles. Aprender no es adquirir nuevos conocimientos sino recordar lo ya conocido en la existencia anterior.A este recuerdo contribuyen los procedimientos racionales de la Dialéctica (filosofía) y también las impresiones que los sentidos reciben de los objetos, los cuales son copias o imitaciones de las realidades del mundo superior invisible (Mundo de las Ideas).Por eso, la educación no consiste en enseñar cosas sino en poner al alumno en situación de que recuerde esos conocimientos que tiene. Hay que írselos sacando, porque los tiene. Y el instrumento es la MAIEUTICA que consiste en ir haciendo al discípulo preguntas graduadas en cuanto a su dificultad hasta que llegue a " sacar " el conocimiento que tiene dentro de sí mismo.El contenido del verdadero conocimiento es la verdad que está en las Ideas. A ellas se llega mediante la Dialéctica (filosofía) y movidos por el amor. El amor a la verdad y al bien hace que el hombre procure conocerlos.II GRADOS DE CONOCIMIENTO A los diversos tipos de realidades le corresponden diversos tipos o grados de conocimiento.I. CONOCIMIENTO SENSIBLE. Tiene como objeto las realidades del mundo sensible. Es el conocimiento que se tiene a través de los sentidos.Este conocimiento no produce ciencia sino OPINION porque los objetos a los que se dirigen son cambiantes y contingentes. A este nivel corresponden la Física y lasCiencias naturales.Los objetos del conocimiento sensible se dividen en dos tipos y les corresponden dos tipos de conocimiento.Tipos de objetos Tipo de conocimientoGrados de realidadIMAGENES de las cosas le corresponde la IMAGINACION que interpreta las imágenes. Es el grado más bajo de conocimientoOBJETOS MATERIALES, sensibles le corresponde la CREENCIA. A este nivel corresponden las C. Naturales y la Física.II. CONOCIMIENTO INTELECTUAL.Al MUNDO INTELIGIBLE le corresponde la CIENCIA Dentro del mundo inteligible hay dos tipos de objetos:Objetos inteligibles para cuya corresponde labúsqueda la inteligencia necesi- RAZON DISCURSIVA que es lata fijarse en los objetos del propia de las matemáticas.mundo visible a manera de hipótesis para llegar a las conclu-siones (entidades matemáticasy geométricas)Objetos inteligibles que el al corresponde la INTELIGENCIAma capta sin recurrir a lo PURA ( NOUS ) . La cienciasensible; capta por intuición correspondiente es la( las ideas) Dialéctica (filosofía)El conocimiento pleno se dará cuando el alma se reintegre al mundo de las Ideas, una vez liberada del cuerpo.Esta teoría que acabamos de comentar la expone Platón en la alegoría de " la línea dividida en segmentos “. A esta explicación se le suele llamar explicación científica y se encuentra en el libro VI de la República.La opinión y la cienciaPlatón distingue dos tipos de conocimiento, que a su vez se subdividen en otros dos:1. La opinión o conocimiento sensible: es el conocimiento que tenemos de las realidades materiales, donde no es posible hacer ciencia a causa de su constante cambio. La opinión admite dos grados: la evidencia sensible y la imaginación.2. La ciencia: es el conocimiento de la verdadera realidad, del mundo de las ideas. También admite dos grados: el razonamiento y la dialéctica. El razonamiento es el conocimiento de unas realidades a través de otras, como las matemáticas. La dialéctica no es un conocimiento discursivo sino intuitivo, directo e inmediato; no parte de hipótesis sino de ideas verdaderas; no usa imágenes sensibles y asciende de idea en idea hasta llegar a la idea suprema; desde ahí, a su luz, conoce todo lo demás.La mayoría de los hombres se mueven entre opiniones, y sólo los filósofos ascienden, por medio de la dialéctica, hasta la pura intelección del Bien. La dialéctica es el camino que sigue la razón cuando abandona lo sensible y se dirige hacia las ideas puras, hasta alcanzar la intuición intelectual del mundo ideal, de su estructura y de las relaciones entre las ideas.Platón atribuye a la ciencia un valor catártico de purificación moral: en la medida en que la dialéctica nos lleva de lo sensible a lo suprasensible, de la apariencia a la verdad, el alma se libra de ataduras materiales, se eleva y purifica, se hace apta para contemplar el Bien supremo.Antropología: dualismo alma-cuerpoEn el Fedón, Platón pone en boca de Sócrates varias tesis fundamentales sobre este aspecto: que la realidad del hombre consiste en la unión de dos elementos reales, alma y cuerpo; que el alma representa lo divino, anterior al cuerpo e inmortal; que el cuerpo es mortal e impuro, cárcel y tumba del alma; que el destino del cuerpo es la muerte y la corrupción, pero el del alma es perdurar después de la muerte; que el destino de las almas no es igual para todas: recibirán premios o castigos, según hayan sido sus obras en este mundo; que si la vida ha sido virtuosa, la muerte es más deseable que temible.El almaPara Platón, el hombre es su alma, y el cuerpo es un lastre que el alma arrastra a consecuencia de un antiguo castigo. La unión alma-cuerpo es accidental, como la del timonel con su nave o la del jinete con su caballo: no forman un solo ser sino dos seres unidos accidental y temporalmente. Las almas preexisten a los cuerpos y siguen existiendo cuando éstos se corrompen. La almas son eternas y, por lo tanto, inmortales.Platón no sabe con seguridad si en el hombre hay tres almas o una con tres partes. En cualquier caso, el ser humano presenta tres funciones anímicas diferentes:— Racional, con sede en la cabeza. — Irascible, situada en el pecho. Engloba los apetitos o tendencias nobles del alma, tales como la valentía, el esfuerzo, el sacrificio, etc.— Concupiscible, la tendencia al placer sensible, culpable de que no sigamos, con frecuencia, lo que aconseja la razón. Tiene su sede en el vientre.Con esta teoría de las tres almas o de las tres partes del alma Platón trata de explicar un hecho de experiencia: la lucha en el interior del hombre entre la razón y el deseo de placer, responsables de nuestras malas acciones y elecciones. Resulta inolvidable su explicación por medio del célebre mito del carro alado. La razón es como un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. Todo el arte del auriga consiste en templar con prudencia la fogosidad del corcel negro (concupiscible) y acompasarlo con el blanco (irascible) para correr sin perder el equilibrio.InmortalidadLa parte racional del alma es inmortal y eterna, ha existido siempre y seguirá existiendo después de separarse del cuerpo. Platón dedica un diálogo entero, el Fedón, a demostrar la inmortalidad del alma. Sus principales argumentos son:1. Conocer es encuadrar un objeto dentro de los conceptos que ya tenemos, y eso no lo podríamos hacer si no supiéramos nada del objeto que tenemos delante; por tanto, conocer es, en el fondo, reconocer, recordar la idea de ese objeto, vista por el alma en su primera existencia, cuando habitaba el mundo de las ideas, libre del cuerpo.2. Este mundo es imperfecto, y sin embargo nuestros conceptos pueden ser perfectos. Esto quiere decir que no es el concepto de círculo perfecto el que depende de los objetos más o menos circulares, sino que éstos son más o menos circulares según se asemejan al concepto de circularidad perfecta.3- Como conocer es «asimilar», desde los presocráticos se pensaba que tenía que existir una semejanza entre el que conoce y lo conocido: que «lo semejante se conoce por lo semejante»; según esto, si el alma es capaz de conocer las ideas, ha de tener una naturaleza semejante a la de ellas: ha de ser eterna e inteligible.Una vez establecida la inmortalidad del alma, tiene máxima importancia investigar su destino después de la muerte del cuerpo. Aquí aparece una idea central en Platón, probablemente tomada de los pitagóricos: la metempsicosis. Se trata de una doctrina que afirma que el alma se reencarna en diversos cuerpos antes de alcanzar el premio de la vida definitiva en el «mundo de las ideas», o el castigo para siempre en el Tártaro.Todos los avatares de las sucesivas reencarnaciones son minuciosamente explicados en el mito de Er, al final de La República:Después de salir del cuerpo, su alma se había puesto en camino con otras muchas, y habían llegado a un lugar maravilloso donde aparecían en la tierra dos aberturas que comunicaban entre sí, y otras dos arriba en el cielo, frente a ellas. En mitad había unos jueces que enviaban a los justos al cielo, por el camino de la derecha, después de colgarles por delante un rótulo con lo juzgado; y a los injustos les ordenaban ir hacia abajo, por el camino de la izquierda, llevando escrito por detrás todo lo que habían hecho.Cuando le tocó el turno a él, le dijeron que debía anunciar estas cosas a los hombres, y le invitaron a que oyera y contemplara cuanto había en aquel lugar.PLATÓN La RepúblicaEl cuerpoEn su concepción peyorativa del cuerpo, Platón sigue a Pitágoras: el cuerpo es la cárcel del alma, el lugar donde ésta ha sido encerrada como castigo por una culpa. Mientras el alma habite un cuerpo, está como en una tumba, y sólo la muerte del cuerpo será la liberación del alma. El cuerpo es la raíz de todo mal, origen de amores alocados, pasiones, enemistades, discordias, ignorancia y demencia: todo lo que constituye la muerte del alma. Si el alma tiende a lo racional y sublime, el cuerpo tiende a lo irracional, y vivir debe ser «prepararse para morir», un ejercicio de purificación para librarse poco a poco del cuerpo y de sus inclinaciones, a fin de que el alma pueda volver cuanto antes a su verdadera patria: el mundo de las ideas.El castigo de caer a la tierra y arrastrar un cuerpo sobrevino al alma en el mundo de las ideas. Empleando la terminología del mito del carro alado, el alma fue castigada porque el auriga no consiguió dominar al corcel negro.Ahora, su destino depende de ella, de lo que haga en esta vida. Si logra purificarse, es decir, si no sigue las tendencias del cuerpo, se reencarnará en cuerpos cada vez más perfectos, y cuando la purificación sea total, volverá al mundo de las ideas, donde será plenamente feliz contemplando la verdad. Sí no se purifica, se reencarnará en cuerpos peores, incluso en cuerpos de animales.La teoría de la reencarnación la tomó Platón de los pitagóricos.C) EL MITO DE LA CAVERNA.Da Platón otra explicación en el libro VI de la República, que podemos llamar metafórica o mítica. Popularmente se conoce como el mito de la caverna y podemos resumirla de este modo.Los hombres que viven en este mundo son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del sol y que se hayan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a la única abertura de entrada que da al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una hoguera, que tampoco pueden ver por hallarse de espaldas y porque se interpone una valla, a lo largo de la cual van pasando hombres portadores de figuras de cosas y de animales. Los prisioneros solamente pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras que se proyectan sobre el fondo de la pared. En este estado permanecen hasta que alguien los libera de las cadenas y pueden salir de la caverna a contemplar la luz del sol y las cosas reales. De la misma manera, los hombres, mientras viven encerrados en sus cuerpos, solamente pueden ver las cosas del mundo sensible, que no son más que imágenes o sombras de las verdaderas realidades, hasta que la filosofía y la Dialéctica les libertan de sus cadenas y les permiten contemplar el mundo ideal, cuyo sol es la Idea de Bien.De esta manera simbólica describe Platón los distintos grados de la realidad, desde el mundo ficticio de las sombras hasta la plenitud del Sol. En correspondencia con la realidad están los diversos grados de conocimiento, desde las apariencias sensibles de los prisioneros hasta el conocimiento científico del mundo de las ideas representado por el Sol. A la contemplación del Sol sólo llega el alma por el camino de la dialéctica, después de haberse liberado de las cadenas del cuerpo y de los sentidos.Aquí la teoría del conocimiento se funde con la ética: si uno de los prisioneros consigue escapar y contemplar el Sol, debe volver a la caverna y liberar a los prisioneros del error, para que puedan disfrutar de la belleza y libertad de la verdad. Ésa es la misión del filósofo gobernante, aunque su realización esté rodeada de incomprensión y pueda acarrearle la muerte:Si alguien, después de haber subido a la luz del Sol, vuelve al interior de la caverna, será incapaz de ver bien, a causa de la oscuridad, y hará el ridículo. Y si tratase de liberar a sus compañeros, los propios prisioneros, que aman la oscuridad y consideran que las sombras son la verdadera realidad, darían muerte al inoportuno liberador. Ésta es, sin duda, una alusión a Sócrates, que trató de iluminar a todos los que quisieron oírle, sin permitir que quedasen sumidos en las sombras de los prejuicios y los sofismas.LA ENSEÑANZA DE LOS MITOSSe entiende por mito un relato fantástico de sucesos que se refieren a un pasado o, también, a un futuro remoto e impreciso. Los mitos griegos emplean la ficción como recurso literario para presentar con amenidad grandes y oscuras cuestiones que afectan de lleno al sentido de la vida. Y nada más oscuro y definitivo que lo relacionado con el origen y el destino del hombre.Decía Sócrates que “cuando el tiempo apremia y el hombre se familiariza con la idea de la muerte, empieza a preocuparse por cosas que antes no le importaban”. Y Platón, el filósofo que nunca se había ahorrado el esfuerzo de profundizar en el pensamiento de esas realidades en las que la razón carece de experiencia en la que apoyarse, nos sorprende con una propuesta inaudita:“Lo que se dice en las doctrinas mistéricas me parece tener un gran peso”. Y para que no quede duda: “Como el hablar de las cosas divinas está por encima de nuestras fuerzas, debemos creer a quienes en tiempos pasados tuvieron noticia de las mismas y pueden llamarse descendientes de los dioses”. Los mitos griegos son narraciones alegóricas de singular belleza y poder evocador, centradas en esclarecer el misterio del hombre en dos puntos esenciales: su origen y su destino último. Platón recurrirá a la tradición mítica para explicar la creación del mundo (Timeo), el comienzo de la historia del hombre y su caída (El banquete), y el destino de los muertos (La República, Gorgias, Fedón).Respecto al cosmos, Platón está convencido de que ha surgido «por la fuerza demiúrgica de Dios»: del Demiurgo proceden «todos los seres mortales, todo cuanto crece sobre la tierra, incluso todas las cosas inanimadas, armoniosas o no, es decir, nosotros mismos y los demás seres vivientes, y todo cuanto ha sido hecho».Respecto al sentido último de la vida humana, la mayor parte de los mitos de la humanidad coinciden en afirmar que el verdadero resultado de la existencia terrena acontecerá al otro lado de la muerte, en una forma precisa: «el juicio de los muertos». A este respecto, Platón nos aconseja «creer los antiguos y sagrados relatos que nos dicen que el alma es inmortal y que comparecerá ante el Juez». Piensa Platón que el mal deja en el alma una cicatriz patente a la mirada insobornable del Juez. Los culpables capaces de curación serán conducidos, por un tiempo, a un «lugar de purificación». En cambio, los incapaces de curación sufrirán un castigo eterno.¿Qué se dice del pasado del hombre? Al principio, el ser humano tenía una naturaleza sana y completa. Pero, trastornado por sus «ideas de grandeza», fue castigado por intentar enfrentarse a los dioses y perdió su primera integridad. Ese castigo, además de remontarse al origen, es hereditario. En síntesis, la verdad de fondo que Platón nos quiere transmitir por medio de los mitos escatológicos es la siguiente:- El ser humano se encuentra de paso en la Tierra, y la vida terrena es como una prueba.- La verdadera vida se halla en el más allá, en el Hades (lo invisible).- El alma será juzgada en el Hades por su justicia o injusticia, su templanza o libertinaje, sus virtudes o sus vicios. - Los juicios del más allá no tienen en cuenta si el alma fue de un gran rey o del último de sus súbditos: sólo les interesa la virtud.- Las sentencias son de cuatro tipos: premios y castigos temporales, y premios y castigos eternos.CONOCIMIENTO Y AMORPlatón relacionó estrechamente el conocimiento y el amor. Para él, en la raíz de toda acción humana está el deseo del bien, y el bien incluye placer, verdad, belleza, felicidad e inmortalidad. Ese ambicioso impulso no es otra cosa que el amor (Eros). En tanto que nos mueve a buscar la verdad y la sabiduría, Platón dice que «el amor es filósofo», y sólo se saciará cuando, después de conocer las ideas, pueda contemplarlas cara a cara en la otra vida.Lo que suele entenderse por amor platónico no se parece mucho a lo que Platón escribió sobre el tema. Lisis, El banquete, y Fedro son los tres diálogos donde el filósofo expone su pensamiento sobre este punto. En El banquete nos cuenta el mito inolvidable del nacimiento de Eros, hijo de Poros (dios de la abundancia) y de Penia (diosa de la pobreza). Fue concebido durante la fiesta que celebraron los dioses olímpicos el día del nacimiento de Afrodita. Y recibió al nacer misión de intermediario entre dioses y hombres. Por haber sido engendrado en el natalicio de Afrodita, está enamorado por naturaleza de lo bello, y eso es lo que transmite a los hombres: un anhelo constante de belleza que promete la felicidad. Sin embargo, por ser hijo de Poros y Penia, ha heredado una naturaleza contradictoria que le hace rico en deseos y pobre en resultados: promete mucho y da poco.Eros llama al corazón del hombre por medio de la belleza sensible. Y alguna vez, de forma inesperada, esa llamada consigue conmoverle, arrebatarle y dejarle fuera de sí. Entonces ese hombre quiere echar a volar y no puede, no sabe lo que le pasa. Encuentra en el amor la sensación desconcertante de querer algo que sobrepasa el mismo placer del amor, una satisfacción incompleta, un sabor agridulce en el que la felicidad se mezcla con la provocación de una espera, de una promesa que posiblemente no pueda realizarse en el ámbito de la existencia corporal.Esa promesa excita en el alma —piensa Platón— el recuerdo de su origen y la nostalgia de la felicidad perdida. Entonces le crecen alas para volver a la compañía de los dioses aun antes de terminar el exilio infligido: el alma se aficiona a contemplar y disfrutar de lo divino. La palabra Eros, aceptada por todas las lenguas europeas, tiene una significación mucho más amplia de lo que suponemos. En El banquete platónico presenta tres significados precisos y concatenados: es la inclinación que se inflama ante lo corporalmente bello; el impulso de meditación religiosa sobre el mundo y la existencia: y la ascensión hasta la contemplación de lo divinamente hermoso.El encantamiento que provoca el encuentro con la belleza corporal explica la facilidad que siempre ha existido para convertir la sexualidad en un valor absoluto. Esta es la situación de partida en el diálogo Pedro: el joven Fedro va corriendo al encuentro de Sócrates, fascinado por una reunión de intelectuales progresistas a los que Platón caracteriza por una negación de las normas tradicionales, un modo de vida altamente ilustrado, y una total falta de escrúpulos en cuanto al disfrute de lo que piden los sentidos. Fedro informa a Sócrates del programa de aquellos intelectuales, que en pocas palabras podría resumirse así: sexualidad sin amor y un máximo de placer con un mínimo de compromiso personal. Como puede apreciarse, se trata de un planteamiento muy actual. Sócrates escucha lo que el joven va diciendo, y aparenta quedar maravillado. Hasta que decide quitarse la máscara y pone fin al juego: « ¿No te das cuenta, mi querido Fedro, de lo vergonzoso que es todo esto?». Con la efigie del amor es fácil acuñar monedas falsas, y Sócrates enseña a Fedro que quien va buscando el placer ama «como el lobo ama al cordero».Platón piensa que la máxima intensidad en el amor sólo es posible cuando se conserva puro el impulso amoroso, protegido de las posibilidades de falseamiento que nacen de confundir el arrebato por la belleza con el mero deseo de placer. Porque entregarse del todo a la belleza sensible supone quedarse en el primer escalón del amor y sufrir el engaño de una ilusión: pedir a lo efímero y limitado que sacie nuestra sed ilimitada. Esa sed constitutiva sólo puede ser aquietada por la contemplación de la Belleza en sí, que en esta vida se deja entrever a través de la belleza sensible, despertando la nostalgia de lo Absoluto, el impulso de volar hacia el mundo supra celeste de las ideas.GRADOS DE CONOCIMIENTO (cuadro)Los términos utilizados por Platón para designar el grado más excelente del saber no están claros y en distintas exposiciones se pueden encontrar distintas propuestas. En general, las expresiones más habituales para designar el género de conocimiento referido al Mundo de las Ideas son "conocimiento intelectual" y "ciencia (epistéme)", pero también en algunos textos Platón utiliza la palabra "inteligencia". En cuanto a la especie de conocimiento inferior dentro de éste género, el saber que se apoya en signos sensibles y no estudia radicalmente aquello de lo que trata, es decir el saber matemático, la expresión que casi siempre utiliza Platón es "pensamiento discursivo" (diánoia). Sin embargo, tenemos más problemas a la hora de encontrar un término adecuado para designar el saber más perfecto, el saber radical de las relaciones esenciales existentes entre las Ideas y, en último término, de la Idea de Bien: está claro que se identifica con la filosofía, pero con frecuencia se refiere Platón a él como "dialéctica", o "ciencia dialéctica" y también "inteligencia" ("noús").IDEASEn la filosofía platónica, las esencias de las cosas, aunque separadas de ellas y localizadas en el Mundo de las Ideas.Toda la filosofía platónica gira alrededor de las términos griegos "idea" (Idea), "éidos" (Idea o Forma), "morphé" (Forma). Según Platón, todas las cosas del mundo material han sido creadas a partir de unas formas, moldes, arquetipos o paradigmas que denomina Ideas. No hay que confundir las ideas en nuestro sentido ordinario -algo así como los pensamientos o conceptos que tenernos sobre las cosas- con las Ideas en el sentido platónico. Las Ideas son entidades independientes de la mente humana -aunque el hombre no exista ellas existen- y constituyen la auténtica realidad. Son aespaciales, atemporales y eternas. Las cosas temporales y mutables son un pálido reflejo de ellas. En un sentido amplio podemos definir las Ideas como las esencias independientes: la Idea de Belleza es la esencia de la belleza, la Idea de Virtud la esencia de todas las acciones virtuosas, la Idea de Cuadrado la esencia de las figuras cuadradas,... pero las Ideas o esencias no están en las cosas como una de sus partes físicas -no están en el mundo físico- sino fuera de ellas (eso es lo que quiere decir "independientes"), en el Mundo Inteligible.IDEA DEL BIENLa Idea del Bien es la entidad más importante de todas las entidades que pueblan el Mundo Inteligible. El rango y funciones que Platón le otorga en su filosofía es tal que muchos autores la han identificado con Dios. Este filósofo creyó que la Idea del Bien tiene dos papeles fundamentales:• crea las Ideas y el Mundo Sensible',• da inteligibilidad o racionalidad a las ideas y al mundo Sensible.La consecuencia de ello es que todas las cosas -y mucho más el hombre- aspiran de un modo u otro al Bien. La filosofía es precisamente expresión del afán por la comprensión definitiva de dicha idea ("la ascensión al ser" dice Platón). En el mito de la caverna la Idea del Bien se representa con la metáfora del Sol.MITO o ALEGORÍA DE LA CAVERNAMito con el que Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Solo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.En el libro VII de la "República" (514a~516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora "de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación", es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas.La descripción del mito tal y como lo narra Platón en la "República" se articula en varias partes:1. Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.2. Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.3. Breve interpretación del mito.I. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROSNos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo solo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos.En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CA UTIVOA. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.1. En el mundo subterráneo.Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, "de acuerdo con su naturaleza" le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.2. En el mundo exterior.Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna.Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba.2. Burla y persecución.Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.MITO DEL CARRO ALADOAlegoría que utiliza Platón para describir las partes del alma y el afán humano por el conocimiento y el ser.En el diálogo "Fedro" Platón trata la cuestión del la esencia y partes del alma. Comienza señalando que parece más adecuada, dada la dificultad del tema, la exposición alegórica que la investigación racional e inmediatamente nos presenta el mito del carro alado: el alma es como una fuerza natural que mantienen unidos un carro y su auriga» sostenidos por alas. Los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos; los de los hombres no. En nuestro caso, el auriga guía una pareja de caballos, uno hermoso y bueno, otro feo y malo, por lo que para nosotros la conducción resultará dura y difícil.El alma tiene como tarea el cuidado de lo que es inanimado y recorre todo el cielo. Cuando es perfecta vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre. A causa de la fuerza del alma, este cuerpo parece moverse a sí mismo y ambos -cuerpo y alma- reciben el nombre de ser viviente.La fuerza del ala consiste en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose hacia el lugar en donde habitan los dioses. Lo divino es hermoso, sabio y bueno y esto es lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio lo vergonzoso, lo malo y todas las demás cosas contrarias a aquellas las consume y las hace perecer. Dirigidas por Zeus, las almas de los dioses y las de los hombres marchan por el cielo ordenando y cuidando todo. Después de realizar su tarea van a buscar su alimento hacia el mundo supra celeste, hacia la realidad que se encuentra más allá de la bóveda del cielo. En ese lugar se halla la Justicia, la esencia cuyo ser es realmente ser, el ser incoloro, intangible, cuya esencia es sólo vista por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero Saber, pero no la ciencia de lo que nace y muere, de lo relativo, sino la ciencia de lo que es verdaderamente ser.Las almas de los dioses, dado que son conducidas por dos caballos buenos y dóciles, ascienden sin problemas. La mente de los dioses se nutre de un saber y entender puro por lo que al ver lo que allí se encuentra, se alimenta, se llena de contento y descansa hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelve a su sitio. Las almas de los hombres suben con dificultad pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Así se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba.De las almas humanas, la que mejor ha seguido al dios y más se le parece consigue ver algo, otras no pueden alcanzar la visión del ser, por lo que les queda la opinión por alimento, "el porqué de todo este empeño por divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que hace ligera al alma, de él se nutre." Las almas que no han podido vislumbrar nada de lo que allí se encuentra se van gravitando llenas de olvido y dejadez, pierden las alas y caen a tierra.Las siguientes tesis resumen la interpretación más sencilla del mito:• El alma es el principio de vida gracias al cual los seres vivos pueden realizar los movimientos que le son propios;• Las cosas naturales están dirigidas y controladas por la divinidad (hipótesis providencialista y teleológica que luego encontraremos en gran parte de la filosofía posterior);FORMAS POLÍTICAS (cuadro)PURIFICACIÓNPráctica moral encaminada al cuidado del alma a partir del rechazo de los deseos y necesidades corporales.Influido por la religión órfica, Platón defendió una concepción pesimista de la realidad humana: en este mundo el alma vive prisionera del cuerpo y sus urgencias o necesidades. En la medida en que el destino del alma no es el mundo corporal y sus valores sino el mundo espiritual, y que ambos mundos están enfrentados, la tarea moral, religiosa e intelectual del hombre consistirá en intentar liberarse de las exigencias del cuerpo y de sus limitaciones. La purificación o ascesis, es precisamente este proceso de liberación. Desde un punto de vista moral consiste en intentar eliminar o moderar los apetitos sensibles (apetito sexual, deseo de bienes materiales como la riqueza, gula,...); desde un punto de vista intelectual consiste en intentar llevar una vida de conocimiento, de ejercicio de la razón. Esto es lo que parece indicar la extraña afirmación platónica según la cual filosofar es aprender a morir, la auténtica filosofía obliga al sujeto a dirigir los ojos del alma fuera del mundo corporal, hacia el mundo de las Ideas, separándose en cierta forma del cuerpo, "muriendo" en un cierto sentido.REY-FILÓSOFOFigura política indispensable para la realización de la sociedad justa.En el diálogo "República o del Estado" Platón presenta su idea del Estado o sociedad ideal. En este Estado la sociedad está dividida en grupos atendiendo al modo en que cada uno de ellos debe satisfacer distintas necesidades básicas: la función de los artesanos es crear los bienes (alimentos, vestidos, instrumentos, ...) que todos los hombres puedan necesitar; los guardianes o guerreros se encargan de la seguridad del Estado, de mantener el orden interno y defender al grupo de las agresiones externas; finalmente, los gobernantes deberán promulgar las leyes y establecer la justicia entre todos los miembros. Pero la figura del rey-filósofo aparece como consecuencia de dos puntos de vista fundamentales en la filosofía política de Platón: su concepción autoritaria y su concepción intelectualista. Platón hereda de su maestro Sócrates la idea según la cual no se puede hacer el bien si no se tiene un conocimiento explícito de lo que es el bien. En el mito de la caverna se señala con claridad que sólo quienes hayan conocido la Idea de Bien podrán ser capaces de dirigir correctamente tanto los asuntos privados como los públicos. En la propuesta política no democrática y clasista de Platón los dirigentes deben educarse desde muy jóvenes en las distintas ciencias, en el esfuerzo físico, y en la práctica de la virtud, y cuando hayan alcanzado la madurez -que Platón situaba en los cincuenta años- deberán encargarse de las tareas de gobierno aquellos que más se hayan acreditado en sus capacidades morales e intelectuales. De ese modo, el gobierno no estará en manos de unos dirigentes elegidos por la mayoría sino en manos de aquellos que han podido acceder al conocimiento de la ciencia verdadera y del Bien: los filósofos.Las tesis básicas que fundamentan su reivindicación de la figura del rey-filósofo son:• Es posible el conocimiento objetivo del bien;• No todos los hombres están capacitados para alcanzar dicho saber;• Sólo los que lo consiguen están cualificados para dirigir la sociedad;• La ciencia del Bien se incluye en la filosofía.III. La posibilidad del conocimiento científico.En el diálogo "Crátilo" Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde "argumento desde las ciencias" a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:A. las cosas sensibles están en continuo cambio;B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que no cambian (entidades que Platón llamará "Ideas o Formas").Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que poseemos de hecho en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas.UNIVERSALESSiguiendo a Platón, Aristóteles llama universal a "un uno que se dice de muchos". Los universales son los términos que pueden predicarse de más de un sujeto.El término "Heráclito" sólo lo utilizamos para referirnos a una entidad concreta: el filósofo famoso por su reivindicación de la tesis del devenir; sin embargo, en nuestro lenguaje hay otros términos como "mesa" o "belleza" de los que nos podemos servir para hablar de muchas cosas concretas, aquellas que en el ejemplo anterior reciben el nombre de mesa o que son bellas. Una de las cuestiones filosóficas más importantes relativas a los universales radica en saber qué forma de existencia tienen. Este problema, aunque aparentemente técnico, tiene importantes repercusiones en distintos campos de la filosofía: ontológico, lógico, epistemológico,... y los filósofos le han dado distintas soluciones. En la Antigüedad las más importantes fueron las de Platón y Aristóteles; en la Edad Media fue motivo de fuertes discusiones, particularmente en la escolástica. Las soluciones pueden agruparse brevemente del siguiente modo:• Realismo trascendente o exagerado: los universales existen y son entidades separadas e independientes de las cosas particulares; no dependen para su existencia ni de la mente humana que los piensa ni de las cosas individuales o concretas. Las cosas individuales participan de los universales. Son universales ante rem. Platón los situó en el Mundo Inteligible y S. Agustín en la mente de Dios.• Realismo inmanente o moderado: los universales existen pero no separados de las cosas concretas; son las formas o esencias inscritas en las cosas mismas. Son universales in re. Los representantes más conocidos de este punto de vista son Aristóteles y Santo Tomás.• Conceptualismo: los universales existen pero no en las cosas sino en las mentes. Son los conceptos o entidades abstractas que se obtienen a partir de las cosas o realidades individuales. Son universales post rem. Pedro Abelardo (1079-1142) fue uno de los más importantes defensores de esta interpretación en la Edad Media.• Nominalismo: los universales no tienen existencia objetiva, no existen ni como formas separadas ni como esencias y ni siquiera como conceptos. Son simples nombres que se usan por motivos meramente utilitarios (por la comodidad que representan para referirse a muchas cosas sin la necesidad de citar uno a uno cada objeto cuando hablamos de un conjunto de cosas). Solo existen las cosas concretas.En general las corrientes de orientación empirista (como el neopositivismo en nuestro siglo) tienden a este punto de vista, radicalmente opuesto al platónico. En la Edad Media lo defendió Guillermo de Ockham (s. XIV).PLATÓN, El BanquetePROCESO DIALÉCTICO (cuadro)

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Página elaborada por Joaquín Urizar (1 Ed. Pamplona- Agosto 2010) Joaquinurizar@outlook.es