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Sto. Tomás

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SANTO TOMAS VIDA: Nació en el año 1225 en el castillo de Rocaseca, en Aquino, cerca de Nápoles. De familia noble, fue enviado a los cinco años al cercano monasterio de Monte Casino en donde estudió sus primeras letras.Contaba él catorce años cuando Federico II, en guerra con el Papa Gregorio IX, se apodera de Monte Casino. Tomás de Aquino, comienza a estudiar en la Universidad de Nápoles. En 1243 ingresa en la Orden de los predicadores (Dominicos) con la oposición de su familia, que incluso llegan a retenerle durante algunos meses en el castillo de la familia. En 1245 va a la Universidad de París, en donde prosigue sus estudios bajo la dirección de San Alberto Magno. De allí pasa a Colonia (año 1248), acompañado de San Alberto, en donde termina sus estudios, se ordena sacerdote y comienza a ejercer como profesor. En 1252 comienza su Magisterio en París como Bachiller Bíblico. En Febrero de 1256 recibe la "licenciatia docedi", aun cuando tenía 31 años y la edad reglamentaria eran los 35 años. Su nombramiento como maestro contó con la oposición de los "Maestros Seculares" aunque se llevó a efecto. De 1259 a 1265 es nombrado maestro de la Curia Pontificia. Por entonces conoce a Guillermo de Moerbelle quien le proporcionó traducciones de casi todas las obras de Aristóteles, comenzando sus comentarios a las obras del estagirita. En 1265 recibe el encargo de organizar un Estudio General en Roma. Ese mismo año, rechaza el arzobispado de Nápoles. De 1269 a 1272 se instala de nuevo en París. Al recrudecerse de nuevo las luchas contra las órdenes mendicantes. Se llegó a intentar condenar 2 tesis suyas introduciéndolas dentro de un grupo de tesis averroístas que iban a ser condenadas. Santo Tomás encontró una fuerte oposición general a causa de las innovaciones de tipo aristotélico que él introduce en la ciencia, filosofía y teología. En 1272 se traslada a Nápoles en donde organiza un Estudio General. En 1273 y de forma inesperada interrumpe su actividad literaria después de una visión que tuvo en la Capilla de San Nicolás. "Después de lo que se ha dignado revelarme me parece paja todo lo que escrito en mi vida, y por eso no puedo escribir ya más. Pero en el nombre del mismo Dios que has invocado, te ruego y mando que no digas a nadie, mientras yo viva, lo que acabo de manifestarte". Murió en el año 1274, con cuarenta y nueve años de edad cuando se disponía a acudir al Concilio de Lyon. En 1323 es canonizado por Juan XXII y Pío V le nombró Doctor de la Iglesia en 1567. OBRAS.De entre la gran cantidad de obras que escribió podemos destacar:-Suma Teológica. Se apoya en la fe y en la Revelación. Está dirigida a los creyentes.-Suma contra los gentiles. Basada en la razón natural. Sirve para defender la fe frente a los albigenses (herejes) y los árabes. -Comentario a las Sentencias de Pedro Lombardo. -Sobre el ser y la esencia. -Comentarios a diversas obras de Aristóteles: Ética, Física, Organon, Sobre el sentido y lo sensible, Sobre el Cielo, Sobre la generación y la corrupción, Política. -"Cuestiones disputata". Destacan: De veritate, De potentia.FUENTES FILOSOFICAS DEL TOMISMO. Si lo importante es la verdad no quien la ha dicho , se explica cómo Sto. Tomás acude a todas las partes. En él confluyen al menos, estas líneas. -Los Padres de la Iglesia, y en especial San Agustín, que a su vez aporta aspectos neoplatónicos. -Aristóteles, conocido casi por completo por Sto. Tomás. -Averroes, gran comentador árabe de Aristóteles. -Algunos filósofos judíos, en especial Maimónides. -Avicena. Filósofo árabe neo platonizante. El autor preferido y el que más influirá en su filosofía será Aristóteles. Si nos referimos a las dos corrientes de pensamiento que hemos estudiado (Platón y Aristóteles) es más aristotélico que platónico. Asume muchas de las tesis aristotélicas, integrándolas en su sistema, retocándolas cuando es necesario para que sean compatibles con el cristianismo. Con base en Aristóteles y con algunas aportaciones de S. Agustín y los neoplatónicos, Sto. Tomás realizará una síntesis personal superadora de todas las corrientes que hemos citado, no siendo reducible a ninguna de ellas ni a la suma de todas. Sto. Tomás fue un gran conocedor de todos estos filósofos. Fue probablemente el hombre mejor informado de su tiempo, en lo que se refiere a la trayectoria de la filosofía de los diecisiete siglos anteriores. SU FILOSOFIA.I)RELACIONES ENTRE FE Y RAZON.1.- Los dos niveles de conocimiento. Sto. Tomás establece dos niveles de conocimiento netamente diferenciados: - El conocimiento natural es el que se alcanza por medio de la razón natural. Utiliza los métodos propios de la ciencia. Una de sus características, es que sus postulados, conclusiones etc, tienen una evidencia intrínseca, es decir, alcanzada por la razón, por sus propios medios. - El conocimiento sobrenatural, es aquel que procede de la Revelación en cuanto a su contenido y en cuanto al acto de conocimiento proviene de la fe (acto de la inteligencia por el cual ésta, movida por la voluntad que a su vez es movida por la gracia, da su asentimiento a verdades no evidentes, por la autoridad que Dios revela). Supone por tanto una aceptación libre y voluntaria de lo revelado. Su evidencia es, por tanto, extrínseca. La seguridad que alcanzo de que algo es cierto la tengo porque creo que es verdad lo que Dios ha revelado, no porque lo haya alcanzado mediante una demostración racional. Sobre estos datos revelados, la razón humana actúa para entenderlos mejor, sacar conclusiones, etc...Estos dos conocimientos tienen verdades comunes: Los preámbulos de la fe: verdades que son objeto de revelación y que también se pueden alcanzar por la razón. Dios las revela son necesarias para la salvación y si no lo hiciera, difícilmente serían conocidas por todos y sin mezcla de error. Por esto decimos que había necesidad moral de que fueran reveladas. Estas verdades son:-la existencia de Dios. -las propiedades de Dios. -la naturaleza espiritual del alma racional. -La libertad moral. Estas verdades no pueden ser creídas y conocidas naturalmente a la vez. Quien las alcance con la razón natural, obtendrá de ellas conocimiento y no fe.2.- La teología sobrenatural. La colaboración entre la fe y el conocimiento natural (la razón) da como fruto la Teología Sobrenatural (ciencia que estudia a Dios, Su naturaleza y Sus relaciones con el mundo, guiada por la luz de la fe y partiendo de datos revelados). ¿Qué aporta cada uno de los órdenes? -La fe aporta los primeros principios de la teología que son los llamados artículos de la fe, que no se demuestran (Dios es Uno y Trino, Jesucristo es el Hijo de Dios, etc...). -La razón tiene, dentro de la teología, como primera función el demostrar los preámbulos de la fe (por ej. la existencia de Dios, la espiritualidad de alma etc...). Ayuda también en la función apologética: defensa de fe contra los oponentes. Realiza la función de deductiva: deducir contenidos implícitos en el texto revelado. Por último ayuda a ordenar y sistematizar el saber teológico de acuerdo con la lógica racional. La teología, por tanto, es una ciencia mixta de razón y fe. Así como hemos visto que la razón natural ayuda a la fe, también la fe ayuda a la razón natural en dos aspectos: la fe o la Revelación sirve a la razón como criterio extrínseco negativo de verdad. Si en la filosofía llegamos a alguna afirmación contraria a la fe es que la razón hasido mal empleada (guía negativa). - la fe suministra datos a la razón para su reflexión (guía positiva).3. Distinción entre filosofía y teología. Sto. Tomás distingue netamente la filosofía y la teología, incluso en aquellos temas que tratan las dos ciencias. Cada una de las dos ciencias es completa y autónoma en su nivel, con sus métodos y contenidos propios. Por ejemplo: ambas tratan de las criaturas; "la filosofía estudiará su consistencia natural, sus causas, sus propiedades etc.; la teología las verá en cuanto salidas de Dios y ordenadas al Él como fin último". Por este motivo, aunque Sto. Tomás se dedicó a la teología podemos extraer claramente sus tesis filosóficas. Por dedicación a la teología, subordina, en principio, la razón a la fe; subordinación que no supone anulación; significa que la razón es utilizada como un instrumento para entender las verdades de fe. Más que anulada, la razón queda ennoblecida al ayudar al estudio de las verdades divinas. En este sentido debe interpretarse la conocida frase de Sto. Tomás que dice que: "la filosofía es la esclava de la teología".Gracias a esta distinción clara entre la fe y la razón, la filosofía adquiere desde él una autonomía que antes no tenía a la vez que la teología se constituye como un saber auténticamente científico. Hemos dicho que Sto. Tomás distingue con claridad las funciones de la razón y la fe, pero no opone la razón y la fe. Nunca puede haber contradicción entre ellas.Ambas, la Revelación y la razón provienen de Dios y por tanto entre ellas no puede haber contradicción. Por este motivo la Iglesia Católica tiene plena seguridad de que la ciencia, cuando se realiza con auténtica fidelidad a la verdad, nunca se oponea la Revelación.Sto. Tomás se negará a sacrificar los derechos de la razón para que queden aparentemente más claras algunas verdades de fe, como hacían algunos teólogos de la tradición agustiniana. Por ejemplo dirá que no hay razones para decir que el mundo no es eterno, sino creado en el tiempo, aunque nos gustaría que las hubiera porque así lo dice la Revelación; aunque también dirá que tampoco hay razones para afirmar lo contrario en contra de las revelaciones. Su respeto por la verdad la lleva a una honradez intelectual absoluta, aunque ejemplos como el anterior no fueran populares en su época. II) TEORIA DEL CONOCIMIENTO.1.Introducción. Sto. Tomás adopta la filosofía natural de Aristóteles, incorporando a su sistema las teorías del acto y potencia, materia y forma, sustancia y accidentes, el cambio o movimiento, la causalidad etc....Sto. Tomás coincide con Aristóteles en afirmar que: "el alma es en cierto modo todas las cosas". Pero, como ya vemos, no es "todas las cosas" en sí mismas tal como son en la realidad, sino sólo en su aspecto formal, sin la materia. El alma asimila todas las cosas, apoderándose de sus formas. El conocimiento es la posesión inmaterial, intencional, de una forma.2.La abstracción."Nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos". Este principio tomista, concordante con Aristóteles, se opone al inicialismo platónico. El conocimiento empieza por los sentidos externos, después, los sentidos internos proporcionan las formas de las cosas sensibles; pero, por ahora, estas formas son sólo inteligibles en potencia. El intelecto agente las hará inteligibles en acto. En este punto Sto. Tomás corrige a Aristóteles. Este intelecto agente no es algo único, separado, común para toda la especie. El intelecto agente es personal y procede de Dios, es una participación de la inteligencia divina. Este intelecto agente extrae los elementos inteligibles, generales y universales, de las imágenes que le proporcionan los sentidos externos. A este acto de "extracción" le llamamos abstracción y consiste en quedarse con la "forma", que es lo general y universal y prescindiendo de lo material. La abstracción es, por tanto, lo que permite que lo que en un principio estaba en los sentidos y era material y concreto pueda llegar al entendimiento que sólo es capaz de conocer lo inmaterial. Se convierte así lo sensible en inteligible, es decir, en capaz de ser captado por el entendimiento paciente.Lo abstraído por el entendimiento agente constituye la especie impresa que es la que "impresiona" el entendimiento posible (o paciente) haciéndolo pasar de potencia a acto y produciéndose así el concepto (noción general y universal válida para todos los objetos iguales). El conocimiento humano se distingue del animal ya que éste sólo llega a conocer lo concreto y del angélico o divino en que estos no utilizan los sentidos.3.La cuestión de los universales.¿Qué tipo de existencia tienen los nombres universales? Entendemos por universales aquellos nombres que nos sirven para referirnos a muchos sentidos distintos numéricamente y no sólo a uno. Pedro nos servirá para referirnos a una persona; es un nombre propio. En cambio azul, león, alto, etc... Serán universales. Sto. Tomás se encuentra con las siguientes posturas en esta cuestión que preocupaba mucho en su época. a) Realismo exagerado: los universales son realidades que existen realmente; además existen antes que las cosas concretas. Tendrían una existencia al modo de las Ideas Platónicas. B) Nominalismo: Los universales son puramente nombres generales que aplicamos a las cosas. Los universales sólo existen después de las cosas. Sto. Tomás da la siguiente solución, que es posible gracias al modo de entender la abstracción. El universal existe de tres maneras diferentes: -Existe el universal en la cosa, siendo su forma y estando en potencia para ser abstraída por el entendimiento. -Existe el universal después de la cosa. En este caso es la forma abstraída por el entendimiento. -Existe también el universal antes de la cosa y es la idea o modelo ejemplar que de las cosas, Dios tiene en la mente. La "forma" de las cosas está en la mente divina. Dios creó las cosas de acuerdo con esas formas o ideas que tenía en su mente. Esta postura podemos llamarla realismo moderado. Este análisis la sirve a Sto. Tomás para dejar bien clara la diferencia entre el entendimiento humano y divino. Dios conoce las cosas de modo intuitivo y directo, porque en sí mismo tiene la forma de las cosas. El conocimiento del hombre es, sin embargo, abstractivo, partiendo de los sentidos y por tanto indirecto, necesitado de tiempo. Además, para conocer a fondo un concepto deberán de analizarse sus elementos, propiedades, etc. III)LA METAFÍSICA.1. El acto de ser.Aristóteles concibió el mundo como eterno, y al Ser de Dios (Motor inmóvil), igual al ser del mundo. Dios aunque, fuese el ser primero y último motor del universo está dentro del universo y por tanto su ser es igual, del mismo tipo, que el ser de las cosas. La existencia del mundo no presentaba problemas: es algo que existe desde siempre. El conocimiento de Dios tampoco daba especiales problemas: Dios era un ser o substancia como los demás, aunque fuera la primera y más sublime. Sto. Tomás necesita estudiar y dar razón de la creación de la nada, de la aparición del ser del mundo (de las cosas del mundo). Esta es la cuestión; porque crear es pasar de no ser a ser. A la vez tiene que fundamentar también la trascendencia de Dios: Dios no es un ser que está dentro del mundo sino fuera delMundo y antes que él. Su ser es por tanto, distinto del ser de las cosas del mundo. Dios es distinto de las cosas creadas por Él.Sto. Tomás comparte la teoría aristotélica que decía que los entes tienen materia prima y forma sustancial que integran la sustancia segunda, en la cual inhieren las formas accidentales, alcanzándose así lo que hemos llamado sustancia primera o ser concreto. Sto. Tomás dirá que esto explica, da razón, de "lo que" las cosas son. Nos dice que una cosa tiene una esencia (aquí sinónimo de sustancia) compuesta de materia y forma. Diremos, por ejemplo, que el hombre es animal racional (alma superior en su cuerpo animal). Al decir esto, hemos explicado qué es una cosa (lo que es). Pero con esto, no hemos explicado si existe, no hemos dado razón de su existencia. Para dar razón a este problema recoge Sto. Tomás las tesis de Avicena que dicen que todo ser tiene una esencia (lo que es) a la cual sobrevive accidentalmente la existencia. Sto. Tomás asimila esta doctrina aviceniana incorporándola al sistema aristotélico para lo cual tiene que hacer alguna modificación en este sistema, después de haber arreglado también la propia doctrina aviceniana.Sto. Tomás dirá lo siguiente: Todo ser está compuesto de materia y forma y esto constituye la substancia o esencia. Esta esencia, está en potencia de recibir el acto de la existencia o acto de ser. Si lo recibe es; si no, no es nada. Esencia y existencia son dos cosas distintas. Una esencia no exige el tener en su interior la existencia; puede tenerla o no. Si la tiene es por participación, es decir, porque Dios se la ha dado. Las cosas tienen ser, no son el ser; y lo tienen por participación del que es el ser por esencia (Dios). Los seres, las esencias no son necesarias sino contingentes, pueden ser o no ser. Si pasan a ser es porque Dios les da el ser. Esto es la creación: el hecho de que Dios hace que las cosas sean (eran nada). Dios, en definitiva, causa las cosas dándoles el ser. La existencia no es algo que le sobreviene accidentalmente a la esencia; no es algo accidental sino sustancial: es lo que hace que esa esencia sea. Sto. Tomás supera las anteriores versiones de la metafísica, básicamente existenciales, para preocuparse y dar razón a la existencia.Esta doctrina de la participación la toma Sto. Tomás de los neoplatónicos. Vemos aquí cómo corrige a Platón aceptando tesis aristotélicas para luego corregir a Aristóteles con tesis neoplatónicas tomadas de Avicena.En Dios en cambio se identifican su esencia con su existencia. La esencia de Dios exige necesariamente que exista, porque su esencia consiste precisamente en SER. El es el "ipsum esse subsistens", el mismo ser subsistente. Dios es por tanto el Ser Necesario; su esencia incluye la existencia. El ser de Dios es distinto al ser del mundo. Son distinto porque Dios es trascendente al mundo y porque Dios es el Ser por antonomasia y por derecho propio, y sin embargo, el ser del mundo es de forma derivada, causado por Dios y por participación de su ser. Pero a la vez, de alguna manera han de ser parecidos, porque en ambos casos el ser es ser y además el ser de las cosas del mundo es participación (tomar parte) del Ser de Dios.Por esto, el ser no es unívoco, (exactamente igual en todos los casos), ni equívoco (totalmente diferente en todos los casos) sino análogo, es decir, en parte igual y en parte distinto. El Ser de Dios y el de las criaturas es en parte igual y en parte distinto. Sto. Tomás, toma la analogía de Aristóteles, sólo que este la aplica a todos los seres (Dios y al mundo) tomando como ser por antonomasia no a Dios sino a la substancia (la cual era unívoca respecto a Dios y al mundo).2. Las pruebas de la existencia de Dios.Sobre la base de la necesidad y de la contingencia, que está articulada sobre la distinción de esencia y existencia, se basan las cinco pruebas o vías de la existencia de Dios.Las cinco vías tomistas son los argumentos que utiliza Sto. Tomás para demostrar la existencia de Dios. Son argumentos a posteriori ya que siempre van del efecto a la causa. Estos argumentos se apoyan siempre en un hecho de experiencia, remontándose después por vía racional hasta la existencia de Dios. Son, por tanto, una demostración y no una mera exposición de opiniones. Todas tienen un esquema parecido con algunas variaciones.a)Parte de un hecho de experiencia. b)Aplica el principio de causalidad. c)Expone que es imposible un efecto hasta el infinito.d)Llega al término final de la vía que es la existencia de algo que se corresponde con la definición de Dios.PRIMERA VIA. Prueba cosmológica o por el movimiento. A) Parte del hecho de experiencia. Parte del movimiento. Sto. Tomás no se refiere sólo al movimiento local sino a cualquier cambio en general (local, cualitativo o cuantitativo). Recordemos que el movimiento o cambio es paso de potencia a acto. B) Aplica el principio de causalidad. Todo lo que se mueve es movido por otro.C) Imposibilidad de proceso al infinito.Lo que mueve a otro es a la vez movido por otro. No podemos seguir así hasta el infinito porque entonces nunca encontraríamos el motor que ha comenzado el movimiento.D) Término de la vía. Ha de existir un primer motor que no sea movido por otro, y ese es Dios.El término de la vía es Dios como motor inmóvil.SEGUNDA VIA. Prueba de la causalidad eficiente.A) Hecho de experiencia.Parte del hecho de que en el mundo hay series de causas eficientes que, subordinadas unas a otras, producen un efecto (causa eficiente es lo que produce algo en otro ser, incluso el ser mismo). Sto. Tomás se refiere tanto a seres de causas en el orden del ser como del obrar.B) Aplicación del principio de causalidad.Una cosa no puede ser causa de sí misma ni en el orden del ser ni del obrar. En el orden del ser: darse el ser a sí mismo (ser causa del ser de sí mismo) implica ser antes de ser. Contradicción. En el orden del obrar: un ser no se puede dar a sí mismo el obrar porque el estaría obrando antes de obrar.C) Imposibilidad de proceso al infinito.Si un ser es la causa del otro, no puedo proceder hasta el infinito: esto nos llevaría a no dar razón explicativa de la serie de causas.D) Termino de la vía.Es necesario llegar a un término que sea el comienzo de la serie de causas. Este término es una causa incausada que es Dios, del que dependen todas las cosas en su ser y en el obrar y él no depende de ninguna.TERCERA VIA. Prueba por la contingencia de los seres.A) Hecho de experiencia.Hay seres contingentes: son aquellos que han pasado de no existir a existir (generación) y dejarán de existir (corrupción). La existencia no va unida a su esencia, o lo que es lo mismo, no tienen la existencia de manera necesaria sino contingente.B) Aplicación del principio de causalidad.Lo que puede ser o no ser, hubo un tiempo en que no fue; si todas las cosas son contingentes, alguna vez nada existió; y entonces es imposible que algo empiece a ser. Lo cual es imposible, porque existen seres. En definitiva, es necesario que exista un ser necesario. Pero un ser necesario puede tener la necesidad por sí o por otro (causada por otro).C) Imposibilidad del proceso al infinito.No es posible una cadena infinita de seres necesarios por otro (tal como vimos en la segunda vía).D) Término de la vía.Ha de haber un ser necesario por sí, que no tenga causa de su necesidad, y éste es Dios. Término: Dios como ser necesario.CUARTA VIA. Prueba por los grados de perfección.A) Hecho de experiencia.Vemos por experiencia que en las cosas hay grados de perfecciones. Sto. Tomás se refiere aquí a las perfecciones trascendentes (como la verdad, la bondad, el ser), no a las perfecciones esenciales (que no admiten grados, por ejemplo ser hombre). B) Desarrollo y principio de causalidad.El más y el menos se dice en relación a algo que lo tiene en plenitud. El ser que la tiene en plenitud, la tiene por esencia, posee la plenitud esencialmente. Los seres que tienen una perfección en algún grado, no la pueden tener por esencia (porque entonces todos la tendrían en grado sumo, serían iguales y no habría grados) sino por participación y extrínsecamente, es decir, causada.C) Término de la vía.Ha de existir un ser que cause la perfección. Ese ser será máximamente perfecto. Además, el ser que tiene una perfección de forma suprema también tiene el ser de forma suprema.Término: Dios como ser perfectísimo.QUINTA VIA. Prueba por el orden del universo y la finalidad interna de los seres naturales.A) Hecho de experiencia.Existen seres que carecen de conocimiento, y que sin embargo, obran por un fin, buscando lo que más les conviene, ordenando sus acciones a ese fin.B) Aplicación del principio de causalidad.Pero ordenar los medios (las acciones) hacia un fin requiere conocimiento del fin. Luego estos seres han de estar orientados y dirigidos por otro ser inteligente.C) Imposibilidad de proceso al infinito.Esta inteligencia ordenadora se ordena a sí misma o a las cosas o es ordenada por otra. Si aceptamos el primer caso, esa inteligencia ordenadora de todo el universo es Dios. En el segundo caso no podemos admitir una serie al infinito.D) Término de la vía.Ha de existir una inteligencia suprema, que sea la ordenadora de todas las cosas a sus fines propios y a esa inteligencia suprema llamamos Dios.Dios como inteligencia suprema ordenadora.IV)EL HOMBRE (ANTROPOLOGIA). 1.- Visión general.Sto. Tomás adopta la estructura básica de Aristóteles sobre el hombre. Afirma que el hombre es un compuesto de alma y cuerpo, con una unidad substancial entre estos elementos. Con este esquema se enfrenta a las concepciones platónicas y neoplatónicas que, como ya hemos visto, pensaban que el hombre estaba compuesto de dos substancias distintas e independientes (alma y cuerpo). También se opone a las corrientes islámicas y judías de la época que tenían un esquema parecido al platónico. Así mismo, al afirmar que cada hombre tiene una sola alma, se opone a quienes pensaban que el hombre estaba dotado de tantas almas cuantas eran sus funciones (alma vegetativa, sensitiva, e intelectual). De este modo, opinaban algunos agustinianos.2. El hombre, unidad de alma y cuerpo. El hombre es uno, compuesto de alma y cuerpo en unidad substancial. En el hombre, el alma es la forma y el cuerpo es la materia. Es distinto del cuerpo, como cualquier forma es distinta de la materia en que está. Como todas las formas, el alma es inmaterial. Además, comprobaremos que el alma realiza funciones completamente independientes a la materia (por ejemplo, elaboran un razonamiento). Es, por tanto, independiente de la materia; no necesita de ella para subsistir; es subsistente por si misma. Por ser inmaterial y subsistente decimos que es espiritual.Una consecuencia de su espiritualidad es su inmortalidad. Algo muere cuando se corrompe, pero esto no puede pasar en el alma por su inmaterialidad. También podría desaparecer porque Dios la aniquilara, quitándole el ser que le ha dado. Pero ¿qué sentido tiene dar el ser para luego quitarlo? Es un absurdo que no se puede dar en Dios.Por tanto, el alma no muere con el cuerpo. Por ser espiritual, el alma no se transmite por generación, de padres a hijos. Es creada directamente por Dios para unirla al cuerpo. No es tampoco eterna como en Platón. El alma es la forma del cuerpo. No podemos afirmar que el alma y el cuerpo son dos sustancias incompletas que se unen formando una sustancia completa. Santo Tomás afirma que hay una sola sustancia, el hombre, que se constituye al informar el alma (forma) una materia (el cuerpo). No existe una materia (cuerpo) y una forma (alma) que luego se juntan. Dios crea un alma que en el mismo instante informa una materia, constituyendo un hombre. Luego el alma, por ser subsistente, seguirá existiendo aunque el cuerpo desaparezca.Pero el alma separada del cuerpo no es una naturaleza completa, sino una parte de la naturaleza humana. Por eso, aún separada, tiende al cuerpo por inclinación natural. Sto. Tomás llega a afirmar que el alma unida al cuerpo es más perfecta que el alma separada del cuerpo; y es que el alma es para el cuerpo. También podemos ver que sólo hay una substancia, porque sólo hay un acto de ser; el que el compuesto recibe a través de la forma. Habiendo un acto de ser, no puede haber dos substancias, aunque fueran incompletas, ya que cada substancia requiere un acto de ser.El alma es el acto primero del cuerpo naturalmente organizado; es el principio de las operaciones del viviente. El alma es una. El alma superior, reúne en sí las capacidades de las formas inferiores (potencia vegetativa, sensitiva y la suya propia, potencia intelectiva y volitiva). Siguiendo el esquema aristotélico, Sto. Tomás afirma que hay un alma que tiene diversidad de potencias (capacidades). Ya hemos visto la necesidad de las potencias al estudiar a Aristóteles. Mantiene el esquema aristotélico de sentidos externos, internos, inteligencia y voluntad. 3. La voluntad.La voluntad es el apetito racional. Es la facultad del alma que tiende al bien no sensible, que le presenta la inteligencia. Está inseparablemente unida al entendimiento. La voluntad es libre, es decir, es capaz de determinarse a sí misma (auto determina) a querer o no querer algo, con independencia de todos los motivos exteriores. Pero siempre sigue al conocimiento: la voluntad no puede querer nada que antes no haya sido conocido por el entendimiento. Es éste quien le presenta los objetos que luego la voluntad podrá querer o no querer.La voluntad en sí misma tiende al bien. Es su objeto propio. Puede querer también algo malo, pero no por el mal mismo sino porque encuentra en ese mal algún tipo de bien que en ese momento apetece. Entendimiento y voluntad son facultades de una misma alma. Por tanto, se influyen mutuamente. La voluntad, como hemos dicho, sólo puede querer lo que el entendimiento le presenta; pero, a su vez, la voluntad influye sobre el entendimiento, haciendo que éste estudie, conozca o, por el contrario, abandone unos aspectos de la realidad u otros. Es una realidad que vivimos con frecuencia: a veces, nos negamos (voluntad) a entender (entendimiento) algunos aspectos de la realidad porque por algún motivo, no nos interesa conocerlos.V) LA ETICA.1. Dios, fin último del hombre.La ética de Sto. Tomás, está enmarcada por la idea de un Dios creador, que es el Bien Supremo, principio y fin de todas las cosas que son gobernadas por El. Dios es el Bien Supremo para el hombre. De El ha salido por la creación y a El debe regresar.Aristóteles, planteaba que la felicidad, aquello a lo que todos los hombres aspiramos, consiste en la contemplación de la verdad suprema. Sto. Tomás dirá que esa verdad suprema es Dios. Dios es el fin último del hombre, que todos quieren alcanzar, porque sólo El, que es la Verdad Suprema y la Bondad Suprema y por tanto, puede colmar las ansias de verdad del entendimiento y los deseos de bien de la voluntad (coincide con Aristóteles, dando los mismos motivos, en que los bienes terrenos no pueden ser el fin último del hombre: son perecederos).Dios es el fin último, el Bien Supremo, los bienes particulares serán auténticos bienes si nos encaminan a alcanzar el Bien Supremo. La marcha de universo está guiada por la Providencia. Dios ordena, guía los movimientos de todos los seres por medio de las leyes que les ha dado. A los seres que carecen de libertad (seres materiales, animales y plantas), los dirige por medio de unas leyes que ha inscrito en su naturaleza y que son cumplidas de modo necesario por ellos. Estas leyes están en su naturaleza de modo necesario y no pueden dejar de cumplirlasPero, Dios gobierna a cada ser de acuerdo con su naturaleza. A los seres irracionales con leyes necesarias; al hombre, criatura racional y libre, teniendo en cuenta que es libre. Sto. Tomás dirá, que Dios ha puesto en el corazón y en la inteligencia del hombre, las leyes que éste ha de seguir para comportarse de acuerdo con su naturaleza y por tanto alcanzar su fin último. Pero no las ha puesto Dios de modo necesario; el hombre puede, con su libertad, cumplirlas o no.De ahí deriva precisamente el que las acciones humanas son meritorias. Si el hombre tuviera necesariamente que cumplir las leyes dadas por Dios, su actuación no sería meritoria.Otra característica del gobierno de Dios sobre el mundo es la Presciencia: Dios conoce todo lo que acontece y lo que va acontecer. El hecho de que Dios conozca lo que va acontecer no anula la libertad del hombre. Dios conoce que algunas cosas acontecerán de modo necesario y otras como consecuencia de decisiones libres de los hombres.2. El bien y el mal moral.El bien no lo es absoluto en este mundo como lo es en Dios. Está mezclado con el mal. El mal no es algo que tenga entidad en sí. El mal es solamente la ausencia de un bien debido. Diremos, por ejemplo, que un hombre tiene mal una mano cuando le falta un dedo, no cuando le falta una uña en forma de garra; diremos, sin embargo, que un águila tiene mal una pata cuando le falta una garra.Las acciones humanas serán malas cuando les falta alguna característica propia de acción: por ejemplo, cuando le falte su ordenación al fin último, este hecho fuera de lugar o de tiempo. Las características que tiene que tener una acción humana para ser buena son las siguientes:a) que la acción que se realiza esté confirmada por la razón, es decir, convenga a la naturaleza del hombre.b) la intención sea recta.c) las circunstancias exteriores sean adecuadas.Una acción será moralmente mala cuando le falten algunas de estas tres características. El mal moral es fruto de la voluntad del hombre; Sto. Tomás le llama culpa o pecado.3. La conciencia.¿Cómo sabe el hombre si está actuando bien o no? La conciencia es un hábito de la inteligencia práctica por la que el hombre es: a) capaz de conocer los principios que han de regir su obrar; y en este caso le llamamos sindéresis.b) capaz de aplicar esos principios a acciones concretas para descubrir si son buenas o malas. Aquí hablaremos simplemente de conciencia.El hombre mediante la sindéresis es capaz de encontrar los primeros principios que rigen el obrar moral: Haz el bien y evita el mal; no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo. También es capaz de encontrar otros principios derivados: No matarás, etc...; o, incluso, otros más lejanos que podríamos llamarlos terciarios, como por ejemplo que se han de pagar los impuestos justos. Estos principios los encuentra el hombre en su propia naturaleza. Son esas leyes que Dios ha puesto en el hombre para que rijan su comportamiento moral. La conciencia del hombre no es autónoma, no crea las leyes, sino que encuentra en sí mismo las leyes dadas por Dios. Dirá Sto. Tomás que el hombre está vinculado a las leyes que Dios le ha dado.4. La virtud.El hombre, como fruto de la repetición de actos, acaba alcanzando hábitos. El hábito, es una cualidad, que facilita al hombre la realización de actos de ese tipo. Los hábitos buenos se llaman virtudes. Los hábitos malos se llaman vicios. Las virtudes inclinan al hombre a obrar bien, facilitándole su actuación. Definimos entonces la virtud como un hábito operativo bueno. Sto. Tomás sigue el modelo aristotélico de virtud al igual que su clasificación. Así, Sto. Tomás clasifica las virtudes en dos grandes bloques: virtudes intelectuales y virtudes morales.a) virtudes intelectuales: Son hábitos del entendimiento que le inclinan a utilizarlo con facilidad y correctamente. Se distinguen dos tipos: I) Virtudes intelectuales referidas al entendimiento especulativo.- inteligencia: hábito de los primeros principios evidentes.- ciencia: hábito de llegar a conclusiones que se adquieren por razonamiento.- sabiduría : hábito de conocer los principios más universales y las primeras causas de las cosas.II) Virtudes intelectuales referidas al entendimiento corresponden las siguientes virtudes: Buen consejo: saber aconsejar bien. Juicio: juzgar correctamente. Prudencia: que es la primera. Virtud intelectual por la que se seleccionen los modos, los medios, los momentos más adecuados para realizar una acción. b) virtudes morales. Estas virtudes regulan la actividad de las potencias apetitivas, guiadas por la prudencia y la razón. Como más importantes podemos señalar: - la justicia: consiste en obrar bien dando a cada uno lo suyo. - la fortaleza: modera el temor y la audacia, actos del apetito irascible.- la templanza: regula los apetitos de la parte concupiscible en lo que se refiere a la conservación del individuo y de la especie.- la religión: es una parte de la virtud de la justicia por la que damos a Dios lo que le corresponde.Las virtudes morales son llamadas también cardinales, por ser las más importantes para la vida moral. Frecuentemente, se suele incluir entre ellas a la virtud de la justicia.c) virtudes teologales. Sto. Tomás, como teólogo cristiano añade las virtudes teologales que facilitan el actuar humano en orden a lo sobrenatural. Estas virtudes no las puede alcanzar el hombre por sus propias fuerzas, sino que son dadas gratuitamente por Dios. Estas virtudes sobrenaturales, no violentan la naturaleza humana sino que la perfeccionan haciéndola capaz de realizar actos sobrenaturales.-fe: virtud por la que se cree que es cierto lo que Dios ha revelado y la Iglesia enseña.-esperanza: virtud por la que se confía en que Dios da la ayuda suficiente al hombre para salvarse.-caridad: virtud por la que se ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por amor a Dios.VI) LA POLITICA.1. El orden del universo: La ley.Sto. Tomás no le dedica muchas páginas a este tema. Aborda de forma colateral el tema en el tratado sobre la ley en la "Summa Theologica" y escribe un pequeño tratado (De Regimine principium) que no llegó a terminar. El concepto de ley es la pieza clave para estudiar este tema en Sto. Tomás. El universo es un conjunto de seres ordenados y regidos en su actuar por leyes, porque el universo no es algo caótico. La ley más general y universal es la LEY ETERNA, que es la dictada por Dios desde siempre para todos los seres. Podemos definirla como la misma Sabiduría Divina, en cuanto a directora de todos los movimientos de los seres.Es universal (para todos los seres) y eterna e inmutable (ya que se basa en la inteligencia y en la voluntad de Dios que son inmutables). Esta ley la encontramos en los seres no racionales impresa en sus naturalezas y dirigiéndolas de modo necesario: LEY NATURAL (leyes físicas, biológicas etc...). En el hombre, la encontramos impresa en su inteligencia y en su razón: es la LEY MORAL NATURAL (a veces llamada simplemente ley natural). Está puesta por Dios en el hombre para que éste sea capaz de obrar correctamente.¿Cómo llega el hombre a conocer esta ley moral natural? El hombre encuentra en sí mismo, unas inclinaciones naturales, que son buenas, y analizándolas con su inteligencia puede encontrar las normas que han de regir su actuar para que esa inclinación se desarrolle correctamente. Aparecen tres inclinaciones fundamentales:a) Inclinación al bien natural, común a todos los seres, que es la autoconservación. Analizando esta inclinación llegaremos al no matarás y a la conservación perfecta del propio cuerpo y del ajeno (no mutilarse, no embriagarse).b) Inclinación al bien animal por el que todos los seres animales buscan lo propio de ellos: inclinaciones a la alimentación, reproducción etc. Aquí encontraremos las leyes que rigen el uso de la capacidad generativa para que se siga lo previsto en la naturaleza; las consecuencias de la necesidad de educación de la prole (indisolubilidad del matrimonio, etc...).c) Inclinación al bien racional, tendencia a conocer la verdad. Necesidad de decir la verdad.En un análisis más pormenorizado de las tendencias del hombre, de lo que en el hombre es natural, encontraríamos:-el deber de amar a los padres, que nos han engendrado.-el deber de no robar.Pero el hombre tiene un desorden en su inteligencia y voluntad a causa del Pecado Original, que es el motivo por el cual a veces resulta difícil conocer esos preceptos que le son necesarios para llevar una vida moral. Por este motivo, Dios los hace explícitos, promulgándolos de forma externa mediante un Decálogo (Diez Mandamientos), que todo hombre debe cumplir. A esta la llamamos LEY DIVINO POSITIVA (divina porque es de Dios y positiva porque está promulgada). Por último encontramos la LEY HUMANA.Esta ley tiene como legislador al hombre. Está hecha por y para el hombre. La definimos como "la ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por el que está al cargo de la comunidad". La ley humana regula algunos aspectos que ya están definidos en las leyes divinas (no matar) y lo hace para darle mayor fuerza en la vida social (imposición de penas). Podemos apuntar tres características fundamentales:a)Toda ley humana ha de ajustarse a la ley natural; en caso contrario, viola lo que es el hombre, siendo por tanto injusta y no siendo por ese motivo ley (la ley injusta nunca es ley).b)La ley humana sólo puede ser dictada por la comunidad misma en su total colectividad o por quien la representa (el gobernante).c) Por definición, toda ley humana ha de ir dirigida al bien común; nunca puede estar dirigida a defender los intereses particulares de una persona o de un grupo. En estos aspectos la ley humana es mutable.2. Las formas de gobierno.Este tema preocupaba poco en su época, quizá porque el sistema existente funcionaba. Sto. Tomás recoge la división clásica de las formas de gobierno de forma muy parecida a como lo hizo Aristóteles. Distingue tres formas: monarquía, aristocracia y república, con sus tres degeneraciones posibles: tiranía, oligarquía y democracia (que entendía como Aristóteles en un sentido cercano a la anarquía y demagogia).Para él el mejor régimen político es la monarquía, porque garantiza el orden unitario de la sociedad, y la unidad es signo de vida, de buen funcionamiento. No propugna una monarquía absoluta. Ha de tratarse de una monarquía bien dosificada, con lo mejor de otros regímenes. Ha de tener algo de aristocracia, en el sentido de que los mejores, con auténtica virtud y saber, tengan poder en ella. Y ha de tener también algo de república, en el sentido de que puedan intervenir en el gobierno de alguna forma los mejores de entre los ciudadanos, que han de ser además elegidos por el pueblo.También en política, Sto. Tomás, continúa con su estilo de señalar la autonomía de lo natural o temporal, en el sentido de que no se confunda con lo sobrenatural. No admite los maridajes entre el gobierno de lo civil, que corresponde a los gobernantes, y el gobierno de lo religioso, que corresponde a las autoridades eclesiásticas. Son dos ámbitos de gobierno que no deben confundirse; son independientes. Esta autonomía de las realidades temporales y su gobierno no impide que Sto. Tomás afirme que siendo el fin del gobierno civil, el buscar el bien de los individuos, la sociedad en su conjunto, con las autoridades elegidas, ha de buscar el orden social que favorezca, el que se conozca y ame a Dios, porque esto último es un bien, y el bien más elevado, para los ciudadanos.

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Página elaborada por Joaquín Urizar (1 Ed. Pamplona- Agosto 2010) Joaquinurizar@outlook.es